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domingo, 20 de abril de 2014

1293 - ALEMANIA Y EL MÁS GRANDE EXPERIMENTO ENERGÉTICO DE LA HISTORIA

Adiós a las usinas nucleares. Angela Merkel, canciller alemana. / AFP
CAMBIOS EN LA MATRIZ ENERGÉTICA EUROPEA

Por JORGE CASTRO

Alemania es la mayor potencia manufacturera del mundo, sobre todo en bienes de equipo y de capital de alta tecnología, y posee el más amplio superávit de cuenta corriente (US$ 260.000 millones en 2013), en relación a la población (82 millones de habitantes) y al producto (US$ 3,6 billones).

Ahora, esta potencia industrial ha decidido transformar su estructura energética y pasar de los combustibles fósiles a los renovables, para recortar en 40% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) -principal causa del cambio climático- en 2020, y alcanzar un porcentaje de 80% en 2050. El gobierno de Angela Merkel resolvió en 2011 (desastre de Fukushima/Japón) adelantar el cronograma y dispuso el cierre de 8 plantas nucleares y la clausura de las 9 remanentes en 2022. Esas usinas proveen 20% de la energía de aquel país.

La nueva estructura energética requiere inversiones por US$ 125.000 millones, que pueden trepar a US$ 250.000 millones en los próximos 20 años (3,5%/7% del PBI). Hay que sumar US$ 60.000 millones por la clausura de las 17 plantas nucleares y la disposición de sus residuos.

Se trata del más grande experimento energético de la historia.

La primera potencia industrial del planeta transforma la totalidad de su estructura energética sin perder competitividad; y este desafío lo lleva a cabo cuando su demanda energética crecería 30% hasta 2050.

El capitalismo es un modo de producción en que capital y fuerza de trabajo constituyen una unidad denominada acumulación o reproducción ampliada. A partir de la Revolución Industrial (1780-1840), la acumulación se funda en una determinada matriz energética de carácter endógeno respecto a los otros factores. Si se modifica uno, cambian los tres.

La estrategia de la RFA prevé que la reducción de 80% de CO2 en 2050 coincida con una disminución del consumo de energía de 50% por unidad de producto.

La industria alemana debe recortar a la mitad su contenido energético-intensivo.

Ésta no es una modificación cuantitativa, sino un cambio de naturaleza.

El objetivo es transformar a cientos de miles de fuentes energéticas -solar, marítima, eólica- en una sola y gigantesca red automatizada, que vincula la demanda fluctuante y la oferta más fluctuante todavía de la primera potencia industrial del planeta.

Las energías alternativas sólo pueden competir si aproximan sus costos de producción a los de los combustibles fósiles. Por eso la productividad energética debe aumentar 2,1% anual en los próximos 40 años, en forma acumulada.

La República Federal importa 75% de los combustibles que consume: 97% del petróleo crudo, 90% del gas natural y 60% del carbón; y esta dependencia se acentuará. Esto otorga al programa alemán una dimensión necesariamente global.

Si Alemania se impone, fija las pautas de la energía mundial en el resto del siglo XXI.

Sería un caso de hegemonía alemana en el mundo. Alemania avanza en un terreno desconocido y aumenta la incertidumbre. Para reducirla, eleva sistemáticamente el gasto en desarrollo científico y tecnológico (I&D), con una inversión de U$S 4.500 millones hasta 2015, que se multiplica por 2/3 en los siguientes 10 años.

El resultado de esta revolución energética no sería sólo una nueva forma de energía menos contaminante, sino una producción manufacturera con el menor contenido de intensidad energética por unidad de producto. Tendría costos más reducidos, sería más liviana y estaría dotada de un mayor capital intelectual.

Si la República Federal logra sus objetivos es una cuestión secundaria. Lo importante es la magnitud del desafío. Los procesos históricos son más relevantes y ricos que sus resultados.

Angela Merkel, al cerrar la totalidad de las usinas nucleares, ha quitado la red de su espectacular tentativa. Ha quemado las naves, condición para conquistar imperios.

FUENTE: CLARÍN-JORGE CASTRO-ENERGÍA EUROPEA-19/04/14

ACTUALIZACIÓN:



El CO2 vacía de nutrientes los alimentos básicos 


REFLEXIÓN:

Un tema del que se habla permanentemente ¿Cómo reemplazar las fuentes de energía peligrosas por otras que no afecten a la naturaleza y a la calidad de vida y seguridad de la gente? Merkel, la política más respetada de Europa, se atreve y seguramente otros la seguirán. Planifica a largo plazo y no verá los resultados, eso es ser un estadista, ser capaz de tomar decisiones importantes cuyos resultados disfrutarán las generaciones futuras.

Para tener éxito nada más efectivo que quitar las redes de protección, excluye la posibilidad del fracaso porque obliga a tomar las previsiones imprescindibles para no fallar. No parece que un país como Alemania se arriesgue a equivocarse.

Una noticia para celebrar sin pensar que no sea coronada por el éxito.

ANA

sábado, 5 de abril de 2014

1283 - JORGE CASTRO - POLÍTICA INTERNACIONAL



PUTIN REFORMULA LA POLÍTICA MUNDIAL

Por JORGE CASTRO

La anexión de Crimea por Rusia reformula el mapa geopolítico mundial surgido de 1991, cuando el colapso de la Unión Soviética convirtió a EE.UU. en la potencia hegemónica de la estructura unipolar de poder que duraría 17 años. Este vuelco estratégico transforma al episodio ucraniano en la expresión de una nueva estructura del poder mundial, en la que EE.UU. no ejerce más la unipolaridad hegemónica que había asumido en 1991. Ahora comparte las decisiones estratégicas de gobernabilidad del sistema con un grupo de países emergentes, entre ellos China y Rusia.

No hay “nostalgia imperial” en la crisis ucraniana, o un ansia obsesiva por renovar la “Guerra Fría”, sino una revisión de la relación de fuerzas mundiales realizada en el corazón de Europa, sobre la premisa de que la política internacional es ajena al pasado y al futuro y sólo fiel al “eterno presente”.

Rusia, como sistema de poder, es inseparable del colapso geopolítico de 1991, cuando se derrumbó el régimen soviético y al mismo tiempo -y esto es lo más importante- se desintegró el Estado ruso fundado por los Romanov en 1613.

Así cayó el sistema político/militar cuatro veces centenario que ganó bajo su encarnación soviética la Segunda Guerra Mundial, al imponerse al Tercer Reich en la batalla de Stalingrado (1942-1943); y que luego disputó, en una muestra sin par de energía política, durante 40 años la hegemonía mundial con EE.UU. No se comprende a Rusia hoy sin advertir que la Unión Soviética cayó en 1991 mientras mantenía intacta su estructura de defensa, incluso el arsenal misilístico de cabeza nuclear con el que disputaba la primacía estratégica con EE.UU. La importancia de Vladimir Putin en la historia rusa es porque ha reconstruido el Estado en los últimos 15 años. Lo hizo mediante una cultura estratégica forjada en 1500 años de historia, fundada en las nociones de hegemonía, poder e imperio, luego universalizadas en la etapa soviética por las figuras de Lenin y Stalin. 


Es lo que Raymond Aron denomina el “hecho ruso”.

Putin carece de un plan estratégico integral en la crisis ucraniana. Actúa sobre la premisa de que, en caso de conflicto, “(…)primero combato, y después veo”, que fue lo que hizo tras el derrocamiento del presidente Victor Yanukovich en Kiev. Ahora, tras anexar Crimea, Putin ha propuesto un acuerdo político, cuyos rasgos esenciales son los siguientes: neutralidad de Ucrania, lo que implica el rechazo a toda posible adscripción a la OTAN; estructura federal y parlamentaria, desechando el sistema presidencialista y centralizado actual; y ratificación de que el ruso es la segunda lengua oficial.

Por eso sugiere crear un “grupo de apoyo internacional” (Rusia, UE, EE.UU.), que garantice la “soberanía, integridad territorial y neutralidad de Ucrania”, y del que participen todas sus fuerzas políticas y regionales.

Esta oferta caracteriza el conflicto como la obra de una “profunda crisis del Estado ucraniano”, que ha provocado una aguda polarización y un drástico agravamiento de los antagonismos domésticos.

Está descartado el uso de la fuerza militar por Occidente.


Así, Putin domina el espacio y tiene el tiempo a su favor. Significa que se encuentra en situación de fuerza y lleva las de ganar. George F. Kennan señaló que la política exterior rusa, incluyendo la fase soviética, muestra dos rasgos permanentes: su afirmación como gran potencia, con independencia del encuadre internacional; y el reclamo constante de hegemonía en su cinturón exterior.


La preocupación rusa por su status internacional -agrega Kennan- está en relación inversa con su honda inseguridad doméstica; resultado de invasiones letales y de profunda vulnerabilidad social y económica. La ausencia de Rusia de la historia mundial como gran potencia es una rareza histórica propia de las últimas dos décadas. Ahora, gracias a la nueva estructura del poder global, esa rareza histórica se ha corregido.

FUENTE: CLARÍN-JORGE CASTRO-POLÍTICA MUNDIAL-22/03/14

REFLEXIÓN:

Lo que vemos actualmente es un hecho consumado, Crimea fue invadida por Rusia y las fuerzas de Ucrania en el lugar debieron entregarse, no hay vuelta atrás. El referéndum se hizo sólo en Crimea, no participó toda la población de Ucrania y Rusia actuó como si el resultado le diera derecho a tomar el control del lugar, echar a los ucranianos y ofrecerles la ciudadanía rusa a quien quisiera quedarse allí. Luego apostó 60.000 soldados en su  frontera Este.

Estos hechos son negativos como antecedentes de lo que puede ocurrir, porque en todas las Repúblicas de lo que fue la URSS hay población de origen ruso. ¿Qué pasaría si se hiciera lo mismo en esas repúblicas? ¿Se atrevería Rusia? ¿Lo permitiría Occidente?

Occidente ha reclamado y Rusia no participó de la reunión del G8, en Bruselas,
ahora sin Rusia, G7 (EL MUNDO): Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, (la Unión Europea también está representada). Son los países más fuertes militar y económicamente.

De Ucrania se dice mucho, que el gobierno depuesto era corrupto e incapaz pero que Occidente promovió las protestas e intentó que Ucrania ingresara en la OTAN, es decir, que políticamente estuviera del lado de Occidente. Una forma de quitarle poder a Rusia. También se dice que el actual gobierno es neoliberal y neo-nazi, acusado también de corrupción y enjuagues económicos en un gobierno anterior. Pronto se sabrá cómo votará la gente en la próxima elección, lo que sería bastante revelador sobre la realidad política de Ucrania.

En esta lucha, unos para ganar más poder político y otro para no perderlo, está el derecho de una nación a elegir dónde quiere estar, si con Occidente, con Rusia o ser independiente, neutral. Para que no haya confrontación entre Rusia y Occidente esa es la propuesta del autor del siguiente artículo, un escritor de origen pakistaní que vive en Inglaterra:


Cómo Vladimir Putin se convirtió en un "enemigo de Occidente" (BBC)


Las ambiciones de las potencias son previsibles, pero lo que se debe respetar es el derecho de los pueblos y gobiernos de las ex-Repúblicas de la ex-URSS, para que decidan por sí mismas de que lado quieren estar. No debería pedírsele a nadie que sea "neutral" si no quiere serlo y aceptar cualquiera sea su decisión. Algunas están muy preocupadas por la escalada que se pueda estar desarrollando, ahora Crimea ¿y después?

Lo que pasó en Ucrania ya no se puede revertir, lo que importa es que no vuelva a suceder. ¿Hubo imprevisión para impedir que Ucrania perdiera territorio? Lo que ocurrió es gravísimo, pero lo peor es la falta de libertad y autodeterminación de un país, que tiene derecho a elegir , estos acontecimientos demuestran que la neutralidad no es posible.

ANA