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jueves, 14 de agosto de 2014

1361 - AGUINIS Y LOS LAMENTOS TARDÍOS DE UN MUNDO QUE SE ARREPENTIRÍA


MARCOS AGUINIS - ITON GADOL
¡PERDÓN, ISRAEL! POR MARCOS AGUINIS

Itongadol.- Si la ferocidad judeófoba se hiciera realidad y pudiese barrer al Estado de Israel de la faz de la tierra, es probable que se escriban artículos como el que sigue. Por razones de espacio, sólo llega hasta los Acuerdos de Oslo.

Empezaría así:

¡Qué lástima! ¡Qué tragedia! ¡Qué error!

Desapareció Israel y se produjo un agujero negro que no se sabe cómo rellenar. No aprendimos de Europa: asesinó a 6 millones de judíos con profundo arraigo e importó muchos más millones de musulmanes que, en gran parte, son agresivos y se resisten a integrarse.

¡Perdón, Israel! No advertimos que durante dos mil años de exilio anhelaste resucitar. Y lo empezaste a hacer con renovada fuerza hacia fines del siglo XIX con el idealismo sionista. Un idealismo joven, ilustrado, sufriente y constructivo. Oleadas entusiastas se alejaron de los pogromos o abandonaron comodidades para arar en el desierto, secar pantanos y forestar entre las piedras. Nada quitaron a los pocos vecinos árabes que vivían en la antigua Judea y Samaria, abandonadas y despreciadas por el arcaico imperio otomano. Al revés, el progreso que produjeron atrajo a muchos egipcios y sirios. Es decir, no sólo hubo inmigración judía, también la hubo árabe, que siguió a la judía.

¡Perdón, Israel! Porque no reconocimos que mucho antes de tu independencia luchaste por ella al combatir contra el imperio otomano en la Primera Guerra Mundial, confiando en que los ingleses –más ilustrados y modernos– ayudarían a tu completa resurrección, como prometieron en su Declaración Balfour. Pero los ingleses pronto traicionaron su palabra. Toleraron pogromos en Tierra Santa y aceptaron que el muftí de Jerusalén importara el nazismo y el antisemitismo que pactó con Hitler y Ante Pavelic. Además, Gran Bretaña bloqueó la inmigración judía con impiadosos libros blancos y saboteó la autodefensa judía al quitar armas a sus guardianes. Fue perverso. Pero pese a esas dificultades los sionistas continuaron desarrollando el país con rutas, escuelas, nuevas poblaciones, bosques, arte, cultivos, hospitales, centros de educación superior e instituciones democráticas.

¡Perdón, Israel! Porque ayudaste con mucho sacrificio a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Pero los Aliados ni siquiera bombardearon los campos de exterminio ni las vías que conducían a ellos. Y después de la guerra ni siquiera apuraron tu independencia. Al contrario, hubo que sudar en las Naciones Unidas para conseguir algo. En esa instancia, la ilusión soviética de que Israel podría ser un Estado comunista produjo la histórica Declaración Gromyko. Entonces se llegó al 29 de noviembre de 1947, en que una mayoría de los países miembros votaron la partición de Palestina en dos Estados: uno árabe y otro judío. Al Estado judío se le otorgaba la parte más desértica del país y se fijaron sus fronteras lejos de Jerusalén. Pese a ello, los judíos aceptaron y celebraron la resolución.

No la aceptaron los árabes. Además, prometieron “arrojar los judíos al mar” y dejar empequeñecidas las matanzas de Gengis Jan. Quienes dudan o niegan esto que relean la prensa de entonces.

¡Perdón, Israel! Porque en aquellos meses decisivos el mundo se negó a ayudarte. Ningún país accedió a venderte armas debido a que estaban seguros de tu derrota y, como cadáver, no las podrías pagar. La comunidad judía de Tierra Santa tuvo que defenderse con uñas y dientes, sola, frente a seis feroces ejércitos enemigos.

¡Perdón, Israel! Porque no escuchamos tu Declaración de Independencia, que ofrecía paz a los árabes; y esto no fue machacado en contra de la agresión que sufrías. ¡Los ejércitos invasores no fueron condenados! A la inversa, hasta había oficiales ingleses y nazis en sus filas.

¡Perdón, Israel! Porque en la desesperada defensa que debías realizar bajo condiciones tan adversas se produjeron refugiados árabes. Y no se realizaron esfuerzos para reubicarlos, compensarlos e integrarlos, como se hizo con las decenas de millones de refugiados alemanes, griegos, indios, pakistaníes y de otros países que habían sufrido guerras. Por el contrario, se decidió mantenerlos encerrados en miserables campos de concentración para utilizarlos como un futuro instrumento de guerra contra Israel. Hasta se les prohibió comprar propiedades en sus nuevos países de residencia. Perdón, Israel, porque no fue denunciada con fuerza esta cínica discriminación que practican los mismos Estados árabes contra los árabes provenientes de Palestina. Son los únicos refugiados a los que se niega integrarse en los lugares donde residen; para que algún día te ahoguen, Israel.

¡Perdón, Israel! Porque no hubo protestas contra la expulsión de enteras comunidades judías que perpetraron los países árabes. Ochocientas mil personas debieron dejar sus hogares con lo que tenían puesto. Era en venganza por haber sufrido una derrota humillante. Y, de paso, convertir en realidad el anhelo nazi de territorios Judenrein. Había caído el nazismo, pero no su máxima ambición.

¡Perdón, Israel! Porque en aquellos años muy difíciles Occidente mantuvo el embargo de armas sólo contra ti, debido a que ese embargo no funcionaba con los árabes. El único país que entonces se atrevió a contradecirlo fue Checoslovaquia. Tu defensa era frágil, Israel, y estabas pasando por graves problemas internos. ¡Hay que recordar! Recibías largas columnas de sobrevivientes del Holocausto, que llegaban enloquecidos y trastornados, y que antes Gran Bretaña no les permitió desembarcar. Recibías a los centenares de miles de refugiados judíos que llegaban de los países árabes. No tenías suficiente comida y tuviste que imponer el racionamiento. Simultáneamente, debías seguir vigilando tus fronteras, que no era tales, sino precarias líneas de cese del fuego.

¡Perdón, Israel! Porque el mundo no exigió que las porciones de Palestina que quedaron en manos de Jordania y Egipto se convirtiesen en un Estado árabe palestino. No. Judea, Samaria y Jerusalén Oriental fueron anexadas por Transjordania, que cambió su nombre debido a esta transgresión, pasándose a llamar Jordania (ambas márgenes del río Jordán). Y Egipto se quedó con Gaza. Ni una sola protesta contra este robo a los habitantes árabes de Palestina por parte de sus mismos hermanos. Ni una.

Durante casi dos décadas no se habló de un Estado árabe palestino, sino solamente de destruir a Israel. Para colmo, mientras en Israel su pacífica población árabe se integraba y mejoraba el nivel de vida, en los campos de refugiados palestinos se padecía hambruna, enfermedad y un cultivo incendiario del odio. Fortunas se gastan en esos campos, pero no para resolver su dolor, sino para mantenerlo. ¡Perdón, Israel! Porque el mundo no insiste en este punto.

FUENTE: ITON GADOL-AGUINIS-PERDÓN ISRAEL-13/08/14

REFLEXIÓN:

No es fácil encontrar argumentos nuevos, convincentes, para defender y hacer entender la permanente lucha de Israel por sobrevivir. Casi todo se ha explicado de distintas formas y ser original se torna una tarea casi imposible. Aguinis eligió ésta, tan dramática como clara para los que sin saber la verdadera historia opinan sin conocerla.

Y no es fácil porque una foto, un titular en un medio de comunicación masiva, de esos que ese supuesto mundo arrepentido en este momento se esmera en mostrar, es muy eficiente. La gente se inclina siempre por el que sufre, el perdedor, sin preguntarse por qué se encuentra en esa situación. Nadie, nadie puede imaginar siquiera que la mejor arma de la dirigencia actual -y desde que se creó el estado de Israel- de los árabes palestinos es sacrificar a su gente, victimizarla, de modo de poder sujetar la legítima defensa de Israel para proteger a su gente, su país, su historia. ¿A quién se le ocurre que una persona normal y compasiva, elegiría una táctica tan perversa como poner a sus hijos en primera fila, para que les maten lo mejor que tiene un pueblo: el cambio generacional con una población bien educada, preparada para tomar la posta? A nadie.

El mejor ejemplo de lo que está ocurriendo hoy con el enfrentamiento entre Hamas e Israel y que no nos da esperanzas sobre la paz se puede comprobar en este video de MEMRI:


VIDEO - Israel ama la vida, la muerte por Allah es nuestro deseo más sublime

Este personaje dice: "Los israelíes corren a sus agujeros..." ¿y qué hacen los líderes de Hamas en Gaza o los de Hesbollah en Líbano? (¡Animémonos y vayan!) También se esconden ¡y son los supuestos combatientes! Ellos sacrifican a sus civiles que no tienen elección. La mejor muerte por Alá es la de los "otros", no del que habla. Esta supuesta "valentía" es evidente y está al alcance de todo el que quiera saber la verdad. Si alguien quiere verdaderamente tener peso en la historia de la humanidad trabaja, estudia y aporta a ella con más progreso. Estos seres desviados sólo quieren imponerse a través de la violencia, como en la antigüedad. También entonces eran tribus que avanzaban matando, esclavizando y sometiendo pueblos.

No les será fácil, más bien será imposible, aquel salvajismo fue derrotado y también lo será hoy.

La pregunta que cada uno debe hacerse: ¿Otra vez una nueva generación internacional sacrificará a los judíos para darse cuenta que son los próximos en la lista?

No se lo pregunta Israel. Por ser un pueblo pequeño no pudo conservar su territorio en épocas donde las batallas se libraban con ejércitos grandes. Pero sobrevivió conservando su identidad, tradiciones y religión -cuando otros pueblos pequeños desaparecieron- hasta que logró volver y hacerse fuerte a costa de trabajo e ingenio. Hoy no es importante el tamaño ni el número. Aunque es acompañado por pocos ahora luchará en igualdad de condiciones, esta vez puede, aunque la mayoría todavía no lo comprenda.

ANA


miércoles, 6 de junio de 2012

1054 - AGUINIS-KKL


VIDEO - MARCOS AGUINIS, DISTINGUIDO POR EL KKL


Publicado el 28/05/2012 por AJNNewsVideo
Discurso de Marcos Aguinis.
Marcos Aguinis recibió el Premio Ierushalaim.
Premio Ierushalaim otorgado por el KKL a Marcos Aguinis.
Cena anual del KKL.


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FUENTE: kklweb.org

¿QUÉ ES EL KKL?

Keren Kayemet Leisrael

Keren Kayemet Leisrael (Fondo Nacional Judío). Somos una organización no gubernamental fundada en 1901, en el marco del Movimiento Sionista, con el objetivo inicial de adquirir tierras como paso fundamental para el retorno del Pueblo Judío a su tierra ancestral.

En la actualidad, movilizamos recursos materiales, humanos, tecnológicos y financieros para desarrollar la Tierra de Israel, haciéndola apta para la forestación, la agricultura y la urbanización.

Somos líderes en la lucha contra la desertificación y las acciones para mejorar el medioambiente, plantando bosques, construyendo reservorios de agua, y áreas de turismo y recreación. Todo esto sustentado en programas educativos que promueven el vínculo permanente entre el pueblo judío y su Tierra y la responsabilidad por el cuidado ambiental.

En julio de 2004 la Organización de las Naciones Unidas nos concedió el status de ONG por nuestro valioso aporte a la humanidad.

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Historia

Durante el 5º Congreso Sionista de Basilea, en el año 1901, se votó la creación del Keren Kayemet

Leisrael.

A través de este Fondo Nacional, el Pueblo Judío sería simultáneamente participe en la adquisición y dueño de la Tierra de Israel. Esta tarea fue un hecho clave para el retorno del Pueblo Judío a su patria.

Los judíos comenzaron a contribuir a este Fondo, por medio de la inscripción de sus seres queridos en los Libros de Honor. Estos libros constituyen hoy la mayor compilación de nombres en la historia del Pueblo Judío. Son testimonio, también, de la existencia de comunidades destruidas y de las personas comprometidas con su pueblo de todas las épocas y todos los rincones del mundo.

La Alcancía Azul, símbolo del KKL, estaba presente en los hogares judíos del mundo y a través de ella, cientos de miles de personas han compartido una visión y trabajado juntos para transformarla en realidad.
La Historia continúa hasta hoy, donde se siguen adquiriendo tierras para su desarrollo. La experiencia y el trabajo acumulado han convertido al KKL en la entidad “verde” más grande e importante del Pueblo Judío.

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Misión / Visión / Objetivos

“La Tierra de Israel pertenece al Pueblo Judío. Todo está ligado a ella en lo más hondo de su alma”.

Visión

Ser fideicomisario del Pueblo Judío, actuando para que la Tierra de Israel permanezca a perpetuidad en sus manos.

Misión

Adquirir, conservar, mejorar y desarrollar la tierra de Israel para cultivar el sueño del ser judío, generando los recursos financieros necesarios asociando a los amigos de Israel y el resto del mundo.

Objetivos

Recaudar fondos para la continuidad de sus proyectos:
-Cuidar la calidad del medio ambiente

-Preservar la ecología y forestación.

-Provisión, conservación y recuperación de aguas.

-Rescatar tierras y cuidarlas.

-Cuidar las áreas de esparcimiento, recreación y vida en contacto con la naturaleza.

-Llevar adelante programas de desarrollo e investigación.

-Desarrollar e implementar programas educativos.

-Contribuir al desarrollo comunitario.


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sábado, 1 de enero de 2011

747 - AGUINIS - PALESTINOS: HISTORIA Y MITOLOGÍA


INVENCIÓN DEL PUEBLO PALESTINO

Por MARCOS AGUINIS

Hace unos años, el primer embajador "palestino" ante Argentina, -elevado a esa dignidad por el gobierno de Menem, puesto que no representaba a un Estado soberano- dijo que Jerusalén fue fundada por los palestinos quinientos años antes de que naciera el patriarca Abraham. Si uno confía en la narración bíblica, que es el único texto que se refiere a esa remota personalidad, entonces existía una localidad llamada Salem, perteneciente a los nabateos, cuyo jefe se llamaba Melquisedec. Abraham y Melquisedec, según esa narración, intercambiaron gestos de recíproco respeto. Aún no se llamaba ese lugar Jerusalén ni asomaba la menor referencia a los palestinos. Salem no volvió a ser mencionada hasta los días de David quien, un milenio antes de la era cristiana la conquistó, rebautizó Jerusalén y convirtió en capital de su reino. A partir de entonces adquirió una relevancia que no pudo ser destruida por ningún invasor de la Tierra. Según diversos testimonios arqueológicos, el enclave era muy antiguo, en efecto, y había pertenecido a diferentes y olvidadas comunidades antes de David. Pero ninguna de ellas se llamó palestina.
El embajador mintió olímpicamente.

Si acudimos a la etimología de la palabra, "Palestina" deriva de "Philistea". Fue el territorio costero conquistado por invasores provenientes de Creta. La Biblia narra los enfrentamientos que mantuvieron con los hebreos durante varios siglos, dando lugar a narraciones de profundo impacto como el romance de Sansón y Dalila, los combates del rey Saúl y la desigual pelea entre David y el gigante Goliat. Los filisteos, sin embargo, nunca pudieron llegar a la profundidad del territorio que controlaban los hebreos y es lógico suponer que terminaron asimilándose a estos, porque nadie jamás volvió a mencionarlos. Las palabras "Philistea" y "filisteo" quedaban muertas, junto a los nombres de otros pueblos que habitaron el Sinaí, Tierra Santa y sus alrededores.

No existe ninguna mención al "pueblo palestino" en toda la Antigüedad. Ninguna. Sólo cabría homologarlo con los filisteos llegados desde Creta -como dijimos- y que desaparecieron por completo. En contraste, resulta muy fuerte y reiterativa en esa época la expresión "pueblo de Israel".

Recién luego de la segunda gran rebelión judía contra el imperio romano resucitan los filisteos (sólo como palabra, no como pueblo). Adriano, iracundo por una lucha que no parecía tener fin, decidió borrar los lazos judíos con ese agitado territorio. A Jerusalén le cambio su nombre por el de "Aelia Capitolina" y a todo el país ordenó quitarle la conocida denominación de "Judea". Con el pícaro propósito de convertirlo en un espacio ajeno a los judíos, escogió el nombre de quienes mil años antes habían sido sus enemigos: los filisteos. "Judea" se convirtió en "Philistina". Es paradójico que siempre quedaron viviendo allí judíos, pese a las matanzas, expulsiones y conversión de muchos en esclavos. No existía un solo filisteo (palestino).

La decisión calenturienta y arbitraria de Adriano tuvo poca suerte durante centurias, porque los judíos siguieron llamando Eretz Israel (Tierra de Israel) a ese país y los cristianos la bautizaron "Tierra Santa".

La invasión árabe en el siglo VII se realizó en medio de la sistemática islamización que se hacía del legado hebreo. Esa tendencia comenzó con el profeta Mahoma, quien dictó el Corán, libro en el que no sólo se reproducen nombres y episodios bíblicos, sino que se transfieren asuntos importantes, como el sacrificio de Isaac a Ismael. No pretendo caer en un debate teológico, sino señalar que Tierra Santa fue importante para la emergente religión porque allí sucedieron hechos que refiere el Corán, pero protagonizados por el pueblo de Israel. En ningún versículo asoma palestino alguno, ni por casualidad.

Durante las Cruzadas murieron muchos judíos y musulmanes a manos de los invasores. Tampoco en ese tiempo los musulmanes fueron identificados como palestinos. Esa denominación hubiera parecido absurda.

Más adelante el Imperio Otomano redujo el país a "Vilayato de Jerusalén", porción de una extensa provincia llamada Siria.
Recién a fines del siglo XIX volvió a renacer la palabra Palestina, con el objeto de diferenciar su espacio del resto de Siria. Es interesante consignar que tuvo más éxito entre los judíos que entre los árabes y musulmanes en general. ¡Cuando a principios del siglo XX surgió el nacionalismo árabe, manifestó su enojo y ¡acusó al sionismo de haber inventado Palestina! No había "pueblo palestino", sino un territorio que se empezaba a llamar Palestina, y donde todos sus habitantes cristianos, judíos, musulmanes, drusos, eran identificados como palestinos. Los judíos se reconocían a sí mismos como "judíos palestinos". Hasta el diario sionista Jerusalem Post se llamaba entonces Palestine Post.

El mapa demográfico había empezado a modificarse a partir del siglo XIX. Según referencias de viajeros célebres, -entre los cuales podemos mencionar a Mark Twain- el país estaba casi totalmente desierto y abandonado. Se podía viajar días enteros sin ver un alma. Había pequeñas comunidades judías arraigadas en Jerusalén, Iafo, Hebrón, Tiberias y Safed, que convivían con una escasa población árabe (jamás llamada pueblo palestino, es necesario insistir). Antes del primer Congreso Sionista (1897) ya se fundaron granjas y empezó la sistemática inmigración judía. La actual geografía que comprende a Israel, Jordania y los llamados Territorios Palestinos, se identificaba en todo el mundo como Palestina, en especial gracias a la energía del movimiento nacional judío, que creció de forma exponencial durante el imperio otomano.
Antes de la Primera Guerra Mundial inventó los kibutzim, construyó carreteras, fundó grandes ciudades (Tel Aviv en 1909), forestó colinas desiertas, habilitó granjas, levantó escuelas, amplió Jerusalén fuera de las murallas y hasta organizó una fuerza de autodefensa. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, la comunidad judía prestó un heroico apoyo a las fuerzas aliadas. Antes de terminar la conflagración, en reconocimiento a su desempeño, fue lanzada la Declaración Balfour que reconocía el derecho a levantar en Palestina un Hogar Nacional para el pueblo judío.

Llegada la paz, las potencias victoriosas se distribuyeron con mentalidad colonial toda la región. De ese modo Palestina e Irak quedaron bajo hegemonía inglesa, mientras Siria y el Líbano (segregada de Siria) pasaron al dominio francés.

Inglaterra, para agradecer el apoyo de la dinastía hashemita, designó a Feisal rey de Irak y amputó dos tercios de Palestina para crear el reino hashemita de Transjordania con Abdullah en su trono. Gran Bretaña tenía un proyecto que no coincidía con la Declaración Balfour y, a poco andar, empezó a obstruir el crecimiento del Hogar Nacional Judío. Pero en ningún momento se hablaba de otro "pueblo palestino" que la totalidad de sus habitantes, en especial los judíos, empeñados en conseguir la independencia. Los árabes no manifestaron la misma ambición y ciertos grupos reaccionarios, dirigidos por el filo-nazi Mufti de Jerusalén, escogieron como objetivo de su lucha exterminar a los judíos que traían el progreso y la obscena secularización.

El resto de la historia es muy cercana. La ONU decidió la Partición de Palestina en dos Estados, uno Árabe y otro Judío. El Judío voceó su independencia apenas Gran Bretaña arrió el pabellón. Los árabes, en cambio, no proclamaron ningún Estado, sino que se lanzaron a una guerra de intenciones genocidas: "arrojar todos los judíos al mar". Cerradas las hostilidades, tampoco proclamaron un Estado árabe en las tierras que retuvieron.
En 1949 Transjordania cambió su nombre por el de Jordania para consolidar la apropiación de un espacio que jamás le había pertenecido. Durante casi dos décadas no hubo ningún intento de erigir un Estado árabe en los territorios bajo el poder de Egipto y Jordania. Recién poco antes de la Guerra de los Seis Días, el presidente Nasser fundó la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) con el propósito de destruir a Israel y, recién sobre sus ruinas, erigir un Estado árabe, quizás sin la Cisjordania entonces en poder del reino hashemita (¡vaya paradoja, porque ahora Cisjordania es el núcleo de la Autoridad Palestina!).

Las palabras "Palestina" y "palestinos" fueron perdiendo su sentido original. Se ha impuesto uno nuevo, producto de una invención que adquirió rápida potencia y se fue revistiendo de mitología, como atribuirle una existencia anterior al patriarca Abraham. Ahora se habla del "pueblo palestino" con una identidad excluyente y que es, además, el pueblo aborigen de ese país (con absoluto desprecio de la historia): ya no son los judíos, sino sólo los árabes de Tierra Santa o la histórica Eretz Israel quienes lo integran. Se lo reconoce como un pueblo sacrificado que merece desarrollar su compleja identidad, por supuesto, pero con una identidad sujeta a complejos avatares. Por un lado muchos de sus miembros viven en el exterior, muchos son mantenidos como rehenes en campos de refugiados (¡los más crónicos del mundo!), muchos son buenos ciudadanos del Estado de Israel y muchísimos son la mayoría absoluta de toda Jordania. Intuyo que una gruesa porción anhela paz y progreso, pero esa porción racional es saboteada por fanáticos que sólo apuestan a la violencia y no aceptan convivir con Israel. Mientras ese sabotaje continúe firme, y se atribuyan las dificultades sólo a la "maldad de Israel", el futuro del muy joven pueblo palestino, -duele manifestarlo- continuará neblinoso.

FUENTE:
CJL-AGUINIS-INVENCIÓN PALESTINOS-28/12/10

COMENTARIO:

En esta versión de la verdadera historia de Palestina, Marcos Aguinis hace gala de su poder de síntesis para que nos enteremos cómo se fue gestando esta nueva identidad, "palestinos" para los árabes que eligieron convivir con un pueblo mucho mas antiguo -como lo revela la arqueología- más los detalles de las distintas etapas de una política que fue cambiando con el tiempo y los compromisos.

Pero la historia no puede volver atrás, esto es lo que hay desde hace 44 años, árabes que se autodenominan "pueblo palestino" como si tuvieran algo que los diferenciara de cualquier otra nación árabe de la región.

Esto nos confirma, una vez más, las limitaciones que se les imponen a los judíos también en su tierra ancestral; tuvieron que aceptar no lo prometido sino lo que se dignaban a darles o no habrían podido declarar su estado aún cuando fue en un territorio acotado e indefendible. Sin embargo, pudieron conservarlo cuando fue atacado apenas fue declarado el estado y en sucesivas guerras que soportaron cuando sus enemigos creyeron que la victoria les pertenecía.

No ha sido así y la lucha continuará porque la fantasía puede más que la realidad cuando esta historia se sigue enseñando a las nuevas generaciones, Israel es el invasor, el territorio del Estado Judío de Israel es una "ocupación" y la "resistencia" del "pueblo palestino" es legitimada por el resto del mundo.

Esto no se podrá cambiar y la lucha se eterniza, las posibilidades de un acuerdo y la aceptación de Israel por los "palestinos" como un estado legítimo resultará muy difícil. Con esto tendrá que lidiar Israel durante muchísimo tiempo, quien sabe hasta cuando.

Pero Israel es un ejemplo para ellos, cuando los judíos declararon su estado todo estaba listo para tenerlo, las organizaciones de cultura judía estaban preparadas para que el estado tuviera una identidad propia. Ese es el camino a seguir por los palestinos, en lugar de hacer atentados y educar para odiar y derrotar al otro sino construir su propia identidad que no sea la que conocemos: odio y violencia.

No será por medio del reconocimiento de quienes no conocen la historia de estos pueblos, (¿Menem engañado? ¿Qué clase de estadista puede definir políticas sin conocer la verdadera historia? Menem también era de origen árabe, ¿quería creerlo?). Esos reconocimientos no ayudan, entorpecen los acuerdos a los que tendrán que llegar si es que quieren terminar con la estrategia de la violencia y empezar una nueva historia de cooperación y paz.

Lo que podrían conseguir sería la envidia de todos, de hecho, los árabes israelíes no tienen ningún interés en perder su ciudadanía, ellos conocen bien la diferencia entre democracia israelí y dictadura árabe. El resto del mundo cree que el pueblo desea otra cosa porque no todos se atreven a decir lo que prefieren, les va la vida en ello.

Esa es la diferencia entre la dirigencia palestina que hace lobby y el pueblo que, aún mal enseñado y sometido, no quiere verse en el espejo de los países árabes sino en el de los democráticos y progresistas israelíes.

ANA

Árabes en apoyo de Israel - 1 -



Árabes en apoyo de Israel - 2 -



Este es un amigo árabe que vive en Israel. En pocas palabras explica el porque apoya a Israel. Este video demuestra otra cara de Israel que no estamos acostumbrados a ver. Poca gente sabe que hay miles de árabes viviendo en Israel, y menos saben que ellos viven bien, con más libertad que en cualquier otro país del medio oriente. Este video es un testimonio de esa población casi anónima que necesita ser escuchada.
Israel es la luz en una región consumida por la obscuridad.

FUENTE:
AMIGOS DE ISRAEL