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lunes, 26 de mayo de 2014

1304 - QUINO: PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2014



QUINO: "EL AMOR AL DINERO DE MANOLITO, NO LO TENGO"

El nuevo premio Príncipe de Asturias considera que la vigencia de Mafalda se explica porque los problemas del mundo no han cambiado.

Por JAVIER M. GONZÁLEZ


“A los premios, como dijo no me acuerdo quién, uno llega cansado ya… sería mejor que se lo dieran cuando uno es joven, pero siempre halagan”. Estas fueron algunas de las primeras palabras de Quino, Joaquín Lavado, nada más conocer que era el nuevo premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades. La noticia le llegó en Buenos Aires, todavía dormido, ya que se había acostado a las 5 de la mañana.

Poco después, con su mujer, Alicia -a quien dedicó el premio-, compartió una larga charla con un pequeño grupo de periodistas, entre los que estaba Nueva Tribuna. Fue en el barrio de San Telmo, muy cerca de donde Quino situó la casa de la familia de Mafalda –calle Chile- y donde una Mafalda sentada en un banco se ha convertido en uno de los puntos turísticos imperdibles de Buenos Aires. A la hora del encuentro todavía no le había llamado el Príncipe Felipe, pero Quino expresó su deseo de que le invite a comer una tortilla.

Conocido universalmente por ser el creador de Mafalda, la contestataria niña argentina que se hizo universal, Quino no deja de recibir reconocimientos en el año en que su personaje cumplió 50 años. Antes del Príncipe de Asturias fue el encargado de abrir la última edición de la Feria del Libro de Buenos Aires y también recibió en París la Legión de Honor del gobierno francés.

“Me sorprende que con los dibujantes que ha tenido siempre España, me toque a mí. He tenido la suerte de conocer a Chumy Chúmez, a Antonio Mingote, creo que le podrían haber dado el premio a otro dibujante hace tiempo”, dice Quino, que en julio cumplirá 82 años. Por problemas de visión ya no dibuja, dejó de hacerlo hace 8 años.

Hijo de andaluces republicanos españoles y nieto de una comunista, nació en Mendoza: “cuando yo tenía cuatro años empezó la guerra civil española y en mi casa se vivió como una tragedia personal; además, como la perdimos, peor todavía. Se acaba la guerra civil española y comienza la Segunda Guerra Mundial. O sea que yo crecí en medio de discusiones políticas de mi familia”, recuerda.

Una familia republicana y atea. Le tocó ir al colegio durante el primer gobierno de Perón, que impuso la educación religiosa, aunque luego acabaría excomulgado. Quino era el único de su escuela que se pasaba la hora de religión “pateando una piedrita en el patio”.

Una familia en la que había muchos sentido del humor.”Tíos, madre… mi padre hablaba poco pero también tenía mucho sentido del humor. Y también había tíos dibujantes, guitarristas, pintores, entonces se ve que ya uno lo trae en la sangre. Por eso me alegra que España me haya dado este premio que me remite a mi familia”.

Su padre, que era un empleado de tienda, compraba todas las semanas 4 o 5 revistas de historietas. Además tenía un tío que dibujaba los avisos de los cines y que recibía revistas norteamericanas: “entonces era muy común en mi casa tener alguien dibujando y que luego apareciese publicado en el diario”.

Aunque nació en Mendoza, asegura que en realidad se crió en el Mediterráneo hasta que fue a la escuela primaria. Recuerda que el carnicero era español y el verdulero decía cosas como traigo el sol y la luna de los tomates (aquí pone acento andaluz). “Entonces ya teníamos a García Lorca, antes de que yo supiera quién era García Lorca”. Hasta que fue a la escuela, en su casa se hablaba en andaluz. Y cuando se fue a Buenos Aires tuvo muchos problemas con las palabras de Mendoza –en la frontera con Chile-, mezcladas con las andaluzas.

La larga tradición de humoristas gráficos que tiene Argentina, la atribuye Quino a ser un país de inmigrantes. “Hemos tenido excelentísimos dibujantes siempre y España colaboró mucho en la época de la revista Caras y Caretas con José María Cao y toda esa gente”.

Su estilo se formó copiando a dibujantes que le gustaban. Menciona a Divito –creador de la revista Rico Tipo-, Lino Palacios y Oski, entre otros. No reconoce herederos entre las nuevas generaciones. Pero de los nuevos dibujantes le gustan mucho Rep y Tute, hijo de Caloi, otro gran dibujante, recientemente fallecido. Del primero rescata sus dibujos, del segundo, las ideas y su manejo del idioma. Ve muy poca televisión pero reconoce que le gustan mucho los Simpson.

Le causan gracia muchas cosas que no se explica. “Por ejemplo, esos perritos que pasan apurados por la calle como si estuviera por cerrar el banco… dónde irán con tanto apuro”. También el humor inteligente. “Lo que no admito es este humor chabacano y grosero del cual están llenas todas las televisiones. Da pena desperdiciar un medio tan rico como la televisión en estas tonterías”.

Quino recuerda que sufrió presiones políticas en toda su carrera: “cuando yo llegué de Mendoza con mi carpetita para recorrer las editoriales en Buenos Aires, era la época de Perón, ya me decían: mirá, pibe, militares no, divorcio no, chistes contra la familia, que nunca entendí que querían decir, tampoco, desnudos ni hablar” Y recuerda que la primera vez que se publicó Mafalda en España, todavía durante la dictadura franquista, apareció con una tira que decía “solo apta para adultos”.

Preguntado por la extraordinaria vigencia de su personaje más conocido, respondió: “yo mismo me sorprendo de haber dibujado hace 40 años una situación sobre israelíes y palestinos. La vigencia de Mafalda se debe a que los problemas del mundo no han cambiado”.

Preguntado por este corresponsal con qué personajes se sintió más identificado, señaló que con Felipe, Miguelito y Libertad. “Con Mafalda no tanto, porque esas peroratas sobre las Naciones Unidas me parecían muy traídas de los pelos. Tampoco comparte con Mafalda su aversión por la sopa, que le gusta mucho. Lo usó como alegoría de “las cosas que a uno tratan de imponerle obligadamente, como eran los regímenes militares que nos teníamos que comer todos los días”.

Manolito le divertía mucho hacerlo, “porque yo tengo cosas, como descendiente de españoles, así… medio de bestia, también”. Pero marca sus diferencias con el amigo de Mafalda, el hijo del gallego dueño del almacén del barrio: “el amor al dinero de Manolito no lo tengo, todo lo contrario, soy un desastre. Alicia es la ministro de Economía de la pareja. Ella dice que es porque soy un perezoso que no quiero trabajar en esas cosas. En parte es cierto, pero también es porque a mí hay cosas que me sacan de quicio. Uno es analfabeto para muchas cosas, por ejemplo esto del Bitcoin, no lo entiendo cómo hay gente que gana o pierde dinero con una cosa que no existe”.

Su ideal, cuando tenía 18 años, era hacer humor mudo, sin palabras. Sobre todo desde que cayó en sus manos un ejemplar de Paris Match, donde había dos dibujantes franceses que hacían este tipo de humor. Quino, con humildad, relativiza el alcance de su trabajo, a pesar de que sus tiras se han traducido a 30 lenguas. “Los libros de Mafalda se publican en China, pero vende unas cantidades que, para la población de China es como si acá en el estadio de River, un tipo que vende choripanes vendiera un choripán”.

“¿Usted ha disfrutado o sufrido en el proceso creativo?”, le preguntó Nueva Tribuna. “Las dos cosas. Cuando había que entregar y no se me ocurría nada sufría muchísimo”, confiesa. Siempre trabajó mucho en base a lo que encontraba en los diarios. Y su método para empezar a trabajar era pensar, “un señor va por la calle y… y qué. Es muy raro el hecho de la creación”.

Legendariamente tímido, Quino reconoce que no responde a la idea de los humoristas en su vida privada: “somos todos introvertidos, sacando a Landrú, que es uno de los tipos más alegres. También el negro Crist, que publica en Clarín. Landrú bailaba el tango muy bien, pero después, dibujantes bailarines… somos todos unos pataduras”.

Y confiesa una anécdota personal, para terminar. Se psicoanalizó durante tres años, en los que afirma que estaba muy loco. “Tuve un período en que yo me bañaba, salía de la bañadera y me desesperaba por limpiar el espejo, porque vivía aterrorizado de que limpiara el espejo y el que se reflejara no fuera yo”. La psicoanalista, sin embargo, solo logro quitarle otra costumbre. “Con Alicia siempre nos llevábamos un vaso de agua a la cama, al cual yo llamaba el volquete, porque siempre lo volcaba. Esa costumbre me la quitó esta mujer”.

FUENTE: NUEVA TRIBUNA-GONZÁLEZ-QUINO-22/05/14

REFLEXIÓN:

Bien se dice que una imagen vale más que mil palabras si, además, en lugar de una foto es un dibujo atractivo pero sencillo, con un texto corto muy significativo, entonces tenemos a un genio como Quino. Porque todo es SU creación.

Quino no necesitó hacer dibujos complicados, ni textos largos que explicaran su modo de ver lo que ocurría en el tiempo que le tocó vivir. Para eso eligió a una niña que miraba al mundo y era capaz de verlo con la sencillez propia de su edad, pero con inteligencia y sensibilidad. Los adultos no siempre perciben a su entorno y al mundo entero con tanta claridad como Mafalda. Ella es única.

¿Por qué se hizo universal? Porque nos descubrió la vida cotidiana con un comentario que nos es común a casi todos y porque su agudeza mental veía lo que ocurría en el mundo y podía expresar su verdad con la mirada aún no confundida por la cultura y lo políticamente correcto. Aún habiendo cumplido 50 años es un ser libre, no fue domesticada.

Hace mucho tiempo que Quino es conocido en todo el mundo por ser el creador de Mafalda, de su familia y sus amigos, este reconocimiento a su talento lo celebrará con su entorno y lo merece. Nosotros y las generaciones que vendrán seguiremos aprendiendo de Mafalda a ver lo que hay, sin prejuicios ni autocensuras.

¡Felicitaciones y gracias Quino! No te lo propusiste pero trascendiste para siempre porque Mafalda será eterna, siempre niña, siempre noble, comprensiva, tolerante, llena de humanidad.

ANA




lunes, 7 de abril de 2014

1285 - CHINA: BANQUERO DEL MUNDO


La neutralidad de China en el tema ucranio/crimeo tiene como trasfondo reforzar su alianza con Rusia- ALFONSO PUNCEL-04/04/14

CHINA, ¿NEUTRALIDAD O NEGOCIO?

Por ALFONSO PUNCEL

China continua su política comercial expansionista comprando tierras, materias primas estratégicas.

La posición que está manteniendo China respecto al conflicto entre Rusia y EE.UU/UE en Ucrania es de neutralidad. No se ha posicionado todavía y no hay declaraciones oficiales sobre lo que pretende hacer ni decir. En realidad sabe que ese no es su problema salvo que la cosa vaya a mayores pero, mientras tanto, no es su problema sino una ventaja. China acaba de comprar el 5% del territorio de Ucrania siguiendo con su política de deslocalización de su agricultura para garantizar su seguridad alimentaria. Esa superficie es en realidad el 9% del suelo agrícola y para que nos hagamos una idea es similar a la superficie de Galicia, pero sólo de tierras agrícolas.

Desde ese punto de vista, podríamos pensar que el futuro de Ucrania ya es un problema para China, pero en realidad su presencia en ese país, como en América latina y África, coloca a China en una posición hegemónica que, solo en caso de que se pretenda quitarle esos derechos, devendría en una intervención activa de algún tipo. Mientras tanto, tanto Ucrania como el resto de países receptores de las inversiones, dejan que China siga jugando un papel de banquero del mundo sin darse cuenta de la dependencia que eso está provocando para el futuro inmediato.

La política de comprar materias primas, suelo, agua e incluso aire con la exportación de sus industrias más contaminantes, está teniendo respuesta en la sociedad civil, organizaciones campesinas y organismos internacionales. En 2012 la F.A.O. aprobó unas directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques, en el marco de la F.A.O. pero su repercusión ha sido mínima y la política de acaparamiento sigue su curso.

El giro hacia Asia-Pacífico de los EE.UU. pretende ser un freno a la expansión de China en el mundo pero mientras USA y la UE lo intentan, China continua su política comercial expansionista comprando tierras, materias primas estratégicas a cambio, en muchos casos de manufacturas de baja calidad, tecnología obsoleta e infraestructuras que sirven a los intereses estratégicos propios pero no del país receptor. En el mundo en el que vivimos, esta política no es ilegítima pues China no hace más que lo que otros han hecho durante siglos y siguen haciendo hoy.

Recientemente China se abstuvo en el Consejo de Seguridad de la ONU aun cuando el veto de Rusia hacia ineficaz un voto a favor de la resolución de dicho Consejo presentada por EE.UU. Su posición equidistante se completa con declaraciones de integridad territorial de Ucrania y de que se trata de un asunto interno, pero sobre todo porque no quiere crear diferencias en cuanto a sus peticiones de integridad por lo que respecta a Taiwan, Tíbet y otras regiones propias que reclaman autonomía o independencia de China. Su apuesta, en todo caso, está en otros movimientos y debe buscar la alianza con Rusia para frenar la hegemonía de UU.EE. y más allá, de completar su deseo de que no exista un mundo bipolar sino multipolar en el que ellos puedan jugar un papel más activo en la resolución de conflictos. La alianza Ruso-China no es menos peligrosa para el futuro del planeta que la alianza USA-UE pero esa es otra cuestión.

Si realmente queremos saber a qué está jugando China sólo hay que ver su actuación en las negociaciones de su integración en la Organización Mundial del Comercio que se cerraron en 2001 y que, a pesar de ello, han seguido reclamando excepciones en diferentes materias. La última de ellas ha supuesto una condena, y no es la primera, por frenar la exportación de las llamadas tierras raras (el conjunto de 17 metales y minerales estratégicos para el desarrollo de tecnologías que son “raros” no por ser escasos sino por estar dispersos y no en vetas como otros).

Así pues la neutralidad de China en el tema ucranio/crimeo en realidad tiene como trasfondo reforzar su alianza con Rusia, evitar eso sí, un conflicto generalizado en la zona pero asegurando su posición económica de control de todo tipo de materias primas. Mientras Rusia no entre en América Latina, deje Asia a su control y le permita seguir negociando con todo tipo de gobiernos en África -es decir mientras Rusia se quede dentro de sus fronteras y piense sólo en el Ártico o en su zona de influencia- no habrá problemas. Los pequeños problemas fronterizos en el este de Rusia se solventan con mucha facilidad dado que China es la principal exportadora de gas a Rusia. En todo caso China parafraseando a Bertrand du Guesclin en la lucha entre Enrique II de Trastamara contra su hermano el rey Pedro I de Castilla “ni quito ni doy razón pero ayudo a mi socio”.

FUENTE: NUEVA TRIBUNA-PUNCEL-CHINA-10/04/14

REFLEXIÓN:

El mundo bipolar que conocimos ya se está convirtiendo en tripolar o multipolar, según el desarrollo militar y económico de las potencias emergentes. Lo más probable es que las alianzas que se pueden esperar fuera de Occidente serán coyunturales y no se puede saber cuánto durarán.

Lo que está detrás de ellas es la fuerza militar que las sostenga. A paridad de fuerzas las alianzas se mantendrán, de lo contrario el más fuerte intentará forzar situaciones y probablemente se construirán nuevas alianzas defensivas.

En el fondo las alianzas estables son entre similares histórica y culturalmente, esas son las verdaderas asociaciones, intentar otras y dejar de lado a los países afines es un delirio. Sin embargo, es lo que hemos estado viendo y que han fracasado. Cuando la cultura, la religión y la historia une a los pueblos cada país aporta lo suyo aunque estén en diferentes estadios de su desarrollo.

Cuando se intenta otra cosa nadie está conforme y lo que se ve es la lucha entre culturas diferentes aunque se intente unir lo que realmente nos separa. La integración entre los pueblos es posible en la medida que haya respeto por las leyes y culturas del país que acoge al extranjero y no se intente imponer las propias cuando ha sido recibido.

Esto no es nuevo, históricamente los invasores cuando lograban dominar a pueblos más débiles imponían su cultura, eso debería enseñar a estar alertas y no permitir que finalmente se produzca el choque. Las culturas diferentes ciertamente enriquecen, amplía nuestro conocimiento y aprendemos a comprender y respetar a otros pueblos. Pero aprovechar las prácticas democráticas como una debilidad para intentar imponerse, cualquiera sea la forma que se emplee, sólo producirá rechazo.

ANA

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domingo, 9 de marzo de 2014

1257 - ECONOMÍA - LAS "VENTAJAS" DE LA DESTRUCCIÓN



JUEGOS DE GUERRA DE LOS MERCADOS

Por ALFONSO PUNCEL *

Nadie, en su sano juicio, encargaría a un posible comprador de su casa la tasación de la misma, de la misma forma que nadie dejaría que juzgara un pleito la persona agraviada puesto que las consecuencias son bastante previsibles. Sin embargo los gobiernos dejan que los mismos que especulan con la deuda de un país, compren esa deuda. Si tan poco fiable es la deuda subastada ¿por qué la compran?. Debería importarles poco o nada, si tan seguros están de la poca fiabilidad de los estados, los intereses que se pudieran pagar. Salvo que el truco para enriquecerse esté precisamente ahí. Los compradores de la deuda, intermediarios entre los gobiernos y los inversores, se dedican a valorar y negociar en los mercados secundarios elevando la prima de riesgo para, llegado el momento de las subastas de los bonos de deuda, este índice esté lo suficientemente alto como para que los intereses que se deban ofrecer a los compradores sean altos.

Nadie se explica por qué se eleva el Euribor mes a mes hasta alcanzar el 2,50% y hasta el 5% recientemente, en una época en la que el precio del dinero que ofrece el Banco Central Europeo (BCE) se mantiene en el 1,25%. El dinero es dinero independientemente de quien lo tenga. Y nadie se explica el por qué de esa diferencia porque nadie sabe cómo se negocia con el dinero. Pero la cosa es bastante simple.

Los bancos viven con el dinero que cada uno de nosotros, con suerte, tiene depositados en ellos más los intereses que nos cobran junto a las comisiones y otros negocios. Ellos no producen nada ni son dueños del dinero. Solo viven de los diferenciales por ofrecer un servicio que consiste en prestar dinero. Pero el mismo dinero que un banco (hipotéticamente) concedería ahora a un ciudadano a un precio del 2,50% (más el diferencial que quiera imponerle por gastos o penalizaciones), le cuesta a esa misma entidad el 1,25% si lo compra al BCE o no le cuesta nada si procede de los generosos intereses que le pagará el Gobierno por su deuda puesto que los gobiernos están pagando un interés de entre el 4 y el 7% por ella. Por cierto, deuda que los bancos compran con el dinero depositado por todos los ciudadanos y por los millones de euros que los gobiernos les han prestado para evitar el crash financiero.

Como se ve, todo es ganancia gracias a su propia valoración de los riesgos, sea el riesgo de morosidad de impago de los ciudadanos o empresas, sea del riesgo de impagos de la deuda soberana y a la facilidad para condicionar el Euribor y otros índices sobre los que se valora el precio de la mercancía con la que ellos trabajan, el dinero. Ellos hacen la valoración, ellos dicen cuál es el riesgo de que nosotros no paguemos, ellos compran o dejan de comprar, amenazando con restringir el crédito o de repercutir cualquier impuesto o tasa que se imponga sobre sus movimientos. Y nadie les pone freno.

Y es precisamente ahí donde está la causa de la persistencia de la crisis financiera, en que mientras los bancos y los banqueros sigan ganando dinero de la crisis, esta no tendrá fin. Alessio Rastani, un agente bursátil que se jactó de soñar cada noche con una nueva recesión para seguir llenándose los bolsillos, fue tachado de loco y silenciado a una velocidad de vértigo. Simplemente fue sincero y evidenció que hay unos pocos que están ganando mucho con las penurias de la mayoría. Y la cosa puede ir a peor.

Sin ponerme catastrófico en un viejo libro de economía se recoge una afirmación de la economía clásica, popularizada por Henry Hazlitt y que este llamó las “ventajas de la destrucción” ejemplificado en un cristal roto.

Resumidamente, esta fábula dice que frente a un acto vandálico o casual, pero en todo caso negativo como es la rotura de un escaparate, habrá dos posiciones: la de aquellos que reprenderán al gamberro o se quejarán de su mala suerte sin más consecuencias y la de aquellos que hablarán de las ventajas de este hecho pues con él se moverá la economía. La falacia de este razonamiento consiste en que se consideran los beneficios del cristal roto, pero se ignoran los costes escondidos; el perjudicado está obligado a comprar una ventana nueva, cuando quizás con ese dinero fuera a comprar otro bien beneficiando a otro comerciante.

Sin embargo, por encima de la evidente falacia de este razonamiento, aquellos que tengan que prestar el dinero al perjudicado para comprar un nuevo cristal o aquellos que han especulado con la rotura del cristal, les interesa que eso suceda. De hecho les interesa, ya se han vendido las “ventajosas” consecuencias que ha tenido para Japón la reciente y masiva destrucción por un tsunami de propiedades y bienes, favoreciendo con ello, la aparición de políticas de ahorro que han favorecido el crecimiento económico de su producto interior bruto por encima del 6% tras dos décadas de estancamiento.

Si entrar en otras consideraciones sobre la perversa forma que tienen ciertos economistas de medir nuestro bienestar, la trascendencia de esta reflexión se ve cuando el razonamiento de “las ventajas de la destrucción” se lleva a sus últimas consecuencias en estos momentos de crisis. Si la rotura de un cristal no pasa de ser una molestia casera para quien lo sufre, la destrucción de un país para lograr un nuevo milagro económico, supone mencionar una palabra que prefiero no escribir.

Cuando los especuladores empiecen a darse cuenta de que su capacidad de acumulación radica en “empezar de cero”, entonces estaremos en peligro. Si ese peligro no existiera, qué sentido tienen las palabras de Angela Mekel el 27 de octubre en el parlamento alemán cuando dijo “Tenemos una obligación histórica: proteger el proceso de toda Europa significa la unificación iniciada por nuestros antepasados, después de siglos de odio y derramamiento de sangre. Ninguno de nosotros puede prever lo que serían las consecuencias si llegara a fallar. No puede ser que en algún momento del futuro digan que la generación política responsable de Europa en la segunda década del siglo XXI fracasó de cara a la historia”.

La preocupación de un conflicto en Europa, de mayor o menor intensidad, existe y puede tener un detonante en el fracaso de la guerra de Irak ¿Es sólo armas de destrucción masiva o petróleo lo que buscaba EEUU en su guerra en Irak? ¿O más bien la guerra en Irak pretendía ser el “escaparate roto” que debía servir de banderín de enganche para el crecimiento de la economía norteamericana como fue la guerra de Vietnam en la década de los 70?. Visto así el fracaso de la guerra de Irak no son los miles de muertos ni los billones de dólares y euros gastados en ese conflicto, el fracaso de esa guerra es que no ha servido para levantar la economía de EEUU, convirtiéndose en una excusa más para generar otros conflictos.

Por desgracia, el hecho de que países como China, India o Brasil sean los que están sosteniendo el crecimiento económico mundial también añade argumentos para promover un “nuevo inicio” partiendo de cero. Estos países han estado durante décadas viviendo como si estuvieran en guerra, manteniendo a la mayor parte de la población –e incluso hoy en día se miden por cientos de millones- en condiciones de supervivencia. Son países en permanente reconstrucción que ahora crecen a ritmos del 9% del PIB, tasas impensables para Europa y EEUU desde los años 50.

Lamentablemente es un buen argumento para aquellos que pueden llegar a creer que reconstruir Europa es la única manera de favorecer un nuevo comienzo. El problema es que para reconstruir hay que destruir y las reconstrucciones de regiones pobres del planeta no tienen el suficiente “potencial” para arrastrar la economía mundial. Sólo regiones que han alcanzado un alto grado de crecimiento y cuya destrucción fuera significativa, permitiría aprovechar el diferencial de desarrollo que se provocaría.

Un conflicto generalizado en Asia o América Latina destruiría un mercado muy reducido y la potencialidad de su reconstrucción lastraría más que favorecería el crecimiento económico mundial. La guerra en los países árabes, además de no generar un diferencial de destrucción significativo, pondría en peligro los pozos de petróleo, así que tampoco es probable. Ya se ha demostrado ineficaz en Irak. Y un conflicto generalizado en África el impacto sería más que despreciable en términos contables para los pensadores de las “ventajas de la destrucción”.

En estos casos el escaparate roto no genera importantes economías de reconstrucción. Tampoco interesan las guerras de baja intensidad que favorecen posiciones geoestratégicas de los gobiernos, pero no sirven para arrastrar a la economía mundial con tasas de crecimiento importantes. Así pues, interesa un conflicto generalizado, intenso y en una región cuyo diferencial de reconstrucción sea significativo. Esta es la práctica de los especuladores. De la misma forma que estos ganan dinero a espuertas en el diferencial de las deudas, es el diferencial de destrucción, es decir, el diferencial entre lo que se destruye y lo que sería reconstruible, donde ellos ponen sus especulaciones, sus previsiones de ganancias. Están jugando con Europa como en un mercado de futuros, en este caso jugando a ver cuánto se destruiría en un conflicto generalizado. Primero destrucción de la política, después destrucción de un modelo solidario y cooperativo de Europa, después cuando todo eso ya no dé dinero, jugando a la destrucción real para recuperar la demanda, el consumo, el crecimiento con tasas que reporten ganancias.

La crisis económica actual tiene su origen en la tasa de acumulación de beneficios que se ha alcanzado. Si unos pocos tienen mucho, y la gran mayoría tienen poco y si además aquellos que tienen mucho sólo tienen dinero, por poco que hagan y por poca que sea la ganancia, nadie –ni ellos mismos– pueden evitar seguir ganando dinero. Salvo una cosa. Que aquellos que compran, consumen, se alimentan, necesitan casas, coches, servicios, dejen de comprar y gastar porque no tienen dinero. Eso ya pasó hace más de una década pero el sistema se siguió alimentando gracias al endeudamiento de los países. Si no tenían dinero para gastar, fueron ellos, los especuladores, los que se dedicaron a dar ese dinero a crédito, sin importar las consecuencias. Lo único importante era que los ciudadanos y los estados dispusieran de dinero para que la maquinaria siguiera engrasada. Pero esto favorecía que ellos, la banca, el sistema financiero, siquiera acumulando más dinero y siendo la cantidad de dinero una cantidad fija, al cabo de unos pocos años ellos tenían más y los demás teníamos menos con lo que de nuevo la máquina se resiente. La misma grasa que sirvió para hacerla funcionar es la que la recalienta y la destruye porque favorece la acumulación de la riqueza en un mismo lado.

Poco o nada importa que la mayoría de los economistas no crean que el multiplicador del gasto keynesiano –que está en la base de las ventajas de la destrucción- sea un instrumento que sirva para combatir una recesión y, en muchos casos, ponen en duda la efectividad del propio multiplicador cuya teoría se fundamenta en la afirmación de que fue la expansión fiscal de la Segunda Guerra Mundial la que proporcionó el estímulo que sacó a Estados Unidos de la Gran Depresión. Como la guerra de Vietnam sirvió para impulsar a la economía de EEUU durante las décadas de los 60 y 70 y la guerra fría sirvió para impulsar la potencia económica y tecnológica de Estados Unidos sobre la base del complejo militar-industrial provoncado destrucción o anunciando la destrucción.

Poco o nada importa la evidencia de la falacia de las ventajas de la destrucción. Porque aquellos que consideran los beneficios de una destrucción generalizada, intensa y significativa, no piensan que sus bienes vayan a ser también destruidos sino solamente que se beneficiarán directamente de la misma destrucción y de la reconstrucción. Lo que estos especuladores tienen son apuntes contables en un sistema financiero global (y electrónico). Ellos no tienen casas, ni fábricas, ni armas, ni petróleo, ni oro, ni diamantes, ni comida, no tienen bienes tangibles que perder, tampoco tienen ciudadanos a los que dar cuentas de sus juegos de guerra, sólo manejan apuntes contables que pueden mover en un milisegundo de una moneda a otra, de un mercado a otro, y juegan en un mercado de futuro que descuenta la catástrofe como única salida.

Las entidades financieras privadas sólo tienen, como bien, el medio de pago, y aunque su emisión y respaldo es, en terminos generales, una potestad pública desde el siglo XIX, la liberalización de la economía, la desregulación del sistema financiero y el descontrol premeditado desde la década de los ochenta, ha permitido que los bancos privados produjeran otros mecanismos de pago que son tanto o más generales que el uso del dinero fiduciario. Incluso se les ha promovido a que utilicen la "imaginación" y la "creatividad" para favorecer instrumentos de pago al margen del dinero, favoreciendo la especulación de futuros pero jugando en mercados de futuro en los que se apostaba a que determinado bien o servicio iba a perder utilidad, iba a fracasar. Esta visión de que el sistema financiero no está al servicio exclusivo de favorecer la prosperidad y la felicidad de la población, limitándose a promover la inversión y el empleo mediante mecanismos transparentes y comprensibles, sustenta la visión de un sistema financiero que promueve el beneficio a costa de todo lo demás. En definitiva de la destrucción.

La visión favorable a la destrucción como mecanismo de estímulo de la economía está en la base de casi todo lo que no funciona en nuestra sociedad. En el fondo todos somos conscientes, por ejemplo, de la destrucción del medio ambiente pero esa evidencia no importa. Si se quema un bosque, se ensucian los mares, se destruyen las costas, se matan especies, se desertizan espacios ya destinaremos ingentes cantidades de dinero para restaurar montes, limpiares las aguas, mantener ejemplares en peligro de extinción, restaurar playas o hacer trasvases. Todo eso se presenta como positivo para la economía es inversión, genera empleo y mueve la economía. Al final, lo moderno es gastar para reconstruir.

Vista así la situación, el control de los especuladores y de un sistema financiero que favorece la acumulación del dinero en una sola mano, no es una necesidad puramente económica, es una necesidad para evitar que se impongan los intereses de aquellos que ven en la destrucción más ventajas que inconvenientes.

* Doctor en Geografía

FUENTE: NUEVA TRIBUNA-PUNCEL-JUEGOS DE GUERRA-14/01/12

REFLEXIÓN:

Para los que no conocemos las leyes de la economía éste es un artículo para leerlo varias veces, puede servirnos para entender un poco más por qué algunos países contraen deudas eternas e inexplicables. Sería muy interesante algún comentario a favor o en contra de esta interpretación sobre las supuestas "ventajas de la destruccion". 

Más de una vez he escuchado comentarios a favor de esa teoría, pero nunca lo entendí. Este artículo me parece bastante razonable.

Es de esperar que en estos difíciles momentos prevalezca la cordura, quizá estemos a las puertas de una destrucción que no dejará espacio para una reconstrucción si las potencias pierden la calma.

ANA