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martes, 30 de julio de 2013

1153 - PAZ EN MEDIO ORIENTE I - ANTECEDENTES

CHARLES KRAUTHAMMER
EN RAMALLAH, OBAMA ECHÓ POR TIERRA EL RECLAMO QUE LOS ASENTAMIENTOS SON EL OBSTÁCULO PARA LA PAZ

¿QUÉ SUCEDIÓ REALMENTE EN JERUSALÉN? - marzo 2013 -

Por CHARLES KRAUTHAMMER - The Washington Post

Honestamente, creo que si cualquier padre israelí se sentara con esos niños (palestinos), diría “quiero que a estos chicos les vaya bien”.

Barack Obama, en Jerusalén, 21 de marzo, 2013, Washington

Es verdad. Pero ¿cómo se siente la otra parte respecto a los niños israelíes? Tengan en cuenta que la madre más venerada en la sociedad palestina es Mariham Farhat de Gaza. ¿En qué se diferencia? Tres de sus hijos murieron en diversos estadíos de intento de asesinatos a israelíes, uno en un ataque suicida, disparando y arrojando granadas en un aula llena de estudiantes judíos. Ella rindió alabanzas a sus hijos “mártires”, deseando poder tener 100 chicos como su hijo suicida para que puedan “sacrificarse… en el nombre de D’s”. Y por esto, fue venerada como la “madre de la lucha”, elegida para el Parlamento y su muerte fue, hace poco, llorada.

Tanto en reciprocidad. En los territorios, calles, plazas públicas, campamentos de verano, escuelas palestinas e, incluso, los jardines de infantes, son nombrados en recordación a los atacantes suicidas y otros asesinos en masa. Esto para tener una noción que si sólo a los israelíes les importaran los niños árabes, la paz sería posible.

Los israelíes no desean otra cosa que la paz y la seguridad para sus hijos. Es por esta razón que aceptaron la partición de Naciones Unidas de 1947, de la Palestina británica a un Estado judío y otro árabe. Desafortunadamente -otra asimetría- los árabes dijeron que no. Hasta el día de hoy, los palestinos rechazaron todo ofrecimiento de paz, dejando un estado judío respetado e independiente. Esto no es historia antigua. Yasser Arafat dijo “no” en Camp David en el 2000, y en Taba en 2001. Y en 2008, el Primer Ministro Ehud Olmert ofreció un estado palestino en toda la Margen Occidental (con intercambio territorial) con su capital en una Jerusalén compartida. Mahmoud Abbas se marchó.

En ese mismo discurso, Obama calificó, de forma despreocupada, a estas “oportunidades históricas perdidas” que no deberían evitar la búsqueda, ahora, de la paz. Pero esas “oportunidades históricas perdidas” no son eventos fortuitos. Éstas presentan un patrón constante e ininterrumpido, durante siete décadas, de rechazo de cualquier paz definitiva con Israel. De modo que, ¿a qué se refería Obama en su discurso en Jerusalén alentando a los jóvenes israelíes a hacer la paz, un discurso que dejó, a los medios, con la boca abierta? Fue mera retórica, una atracción destinada a suavizar el impacto sobre el lado árabe respecto al evento importante del viaje de Obama: el destacado reposicionamiento de su postura en el proceso de paz. Obama sabe que las conversaciones no están yendo hacia ningún lugar.

En primer lugar, porque no hay modo de que Israel pueda hacer concesiones mientras su vecindario se está agitando y es inestable. La Hermandad Musulmana tomó el poder en Egipto, misiles que son lanzados desde Gaza, Hezbollah blandiendo 50.000 misiles dirigidos hacia Israel, una guerra civil enfurecida en Siria con sus armas químicas y la rebelión de los jihadistas, e Irán amenazando abiertamente con arrasar Tel Aviv y Haifa.

En segundo lugar, la paz no va hacia ningún lugar porque Abbas demostró a Obama, durante los últimos cuatro años, que no tiene ningún interés en negociar.

El mensaje de Obama a Abbas fue directo: ir a la mesa de negociaciones, sin precondiciones, por ejemplo, sin la excusa de reclamar un congelamiento previo de los asentamientos. Obama mismo contribuyó a este impasse al imponer esa precondición -la primera vez en la historia de las negociaciones árabe/israelíes- hace cuatro años atrás. Y cuando Israel respondió con un congelamiento de 10 meses (también sin precedentes), Abbas no apareció para conversar antes de pasados los nueves meses y, luego, se marchó, y nunca regresó.

En Ramallah, Obama no sólo se refirió a esta evasión palestina eterna. Echó por tierra el reclamo que los asentamientos son el obstáculo para la paz. La soberanía palestina y la seguridad israelí son el “tema central”, dijo Obama a Abbas. “Si resolvemos esos dos problemas, el problema de los asentamientos será resuelto”.

Finalmente, la validación presidencial de la obvia perogrullada: cualquier acuerdo de paz producirá un estado palestino sin que haya un solo asentamiento israelí en ese territorio. Cualquier asentamiento en el lado palestino, sobre cualquier frontera acordada, será demolido. Por tanto, cualquier tipo de paz que reconcilie al estado palestino con la seguridad israelí automáticamente resuelve el tema de los asentamientos. Desaparece.

Así es, Obama ofreció los conjuros rituales acerca de lo poco constructivos que son los asentamientos. No hay nada nuevo aquí. Podría haberlos (llamado ilegales o ilegítimos) pero no importaría porque Obama los declaró oficialmente irrelevantes. Exponer a los asentamientos como una mera excusa para el rechazo de los palestinos a negociar fue lo novedoso, ampliamente omitido, que resultó del viaje de Obama. Fue todo un descubrimiento. ¿Acaso perdurará? Quién lo sabe. Pero cuando un Presidente americano, tan solidario con la causa palestina, le dice a Abbas que pare de obstruir la paz con esa falsa excusa de los asentamientos, algo importante ocurre. Abbas, desenmascarado e infeliz, lo sabe mejor que nadie.

FUENTE: CIDIPAL -
KRAUTHHAMMER - OBAMA CON ABBAS - 03/04/13 -

Publicado en el Buenos Aires Herald, 31/03/13

REFLEXIÓN:

Comienzan hoy las conversaciones para llegar a un acuerdo de paz con los palestinos, es oportuno tener en cuenta los antecedentes para saber si es realista sentirse optimista con los resultados. Cuando un pueblo elogia a este tipo de héroes y se vanagloria en el Parlamento de tenerlos, algo anda mal. Ese liderazgo palestino es el que actualmente está tratando con Israel. ¿Hay esperanzas para poder llegar a un acuerdo? Seguiré publicando los antecedentes para comprender lo que ocurrirá.

ANA

martes, 19 de marzo de 2013

1117 - ¿ISRAEL EN ALERTA?


¿POR QUÉ ISRAEL SE UNIFICA?

Por CHARLES KRAUTHAMMER

NJ/ - Haciendo eco a 1967, los israelíes de hoy enfrentan la más grande amenaza a su existencia.

En mayo de 1967, en una desvergonzada violación de tratados previos de paz, Egipto le ordenó a los pacificadores de la ONU que salieran de Sinaí, movilizó 120.000 soldados a la frontera israelí, bloqueó los Estrechos de Tirán (la salida sur de Israel a los océanos del mundo), firmó abruptamente un pacto militar con Jordania y, junto a Siria, juró la guerra para la destrucción final de Israel.

Mayo de 1967 fue el mes más desesperado y espantoso de Israel. El país estaba rodeado y solo. Garantías previas de gran poder probaron no tener ningún valor. Un plan para testear el bloqueo con una flotilla occidental falló por falta de participantes. El tiempo se estaba acabando. Forzados a una movilización en masa para protegerse de la invasión -y con un ejército formado mayoritariamente por civiles reservistas- la vida se detuvo por completo. El país estaba muriendo. El 5 de junio Israel lanzó un ataque preventivo en contra de la fuerza aérea egipcia, seguido por inmediatas victorias en tres frentes. La Guerra de los Seis Días es leyenda, pero menos recordado es que, cuatro días antes, la oposición nacionalista (el precursor del Likud de Menajem Beguin) fue por primera vez sumada al gobierno, creando una coalición nacional de emergencia.

Todos entendieron el por qué. No te embarcas en una guerra preventiva terriblemente riesgosa sin la absoluta participación de una amplia coalición representando un consenso nacional. Cuarenta y cinco años más tarde, en medio de la noche entre el 7 y 8 de mayo de 2012, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu sorprendió a su país trayendo al principal partido opositor, Kadima, a un gobierno de unidad nacional. Sorprendente porque sólo unas horas antes la Kneset (parlamento israelí) estaba agilizando un proyecto de ley para llamar a elecciones tempranas en septiembre.

¿Por qué el ambicioso Netanyahu cancelaría las elecciones que seguro ganaría?

Los israelíes saben que una vez más, tendrán que defenderse solos.

Porque para los israelíes de hoy, es mayo de 1967. El temor no es tan agudo: el ánimo no es de desesperanza, es sólo un presentimiento. El tiempo se está acabando, pero no tan rápido. La guerra no está a cuatro días de distancia, pero se está asomando. Los israelíes de hoy enfrentan la amenaza más grande a su existencia desde mayo de 1967, armas nucleares en las manos de mullahs apocalípticos que prometen públicamente la aniquilación de Israel. El mundo está de nuevo diciéndole a los israelíes que no hagan nada mientras se busca una escapatoria. Pero si la escapatoria no se encuentra -como en el '67- los israelíes saben que una vez más, tendrán que defenderse solos.

Esta fatídica decisión exige un consenso nacional. Al crear la coalición más grande en casi tres décadas, Netanyahu está estableciendo la premisa política para un ataque preventivo, si es que se llega a eso. El nuevo gobierno ocupa 94 asientos de la Kneset -de 120- y fue descrito por un columnista israelí como "cien toneladas de cemento sólido".

Ya basta de la reciente exageración mediática sobre una gran resistencia interna ante la dura actitud de Netanyahu sobre Irán. Dos notables figuras retiradas de la inteligencia recibieron amplia cobertura en el país por haber salido en su contra. No se hizo mención sin embargo, que uno había sido ignorado por Netanyahu para ser el jefe del Mosad, mientras que el otro había sido removido por Netanyahu de su cargo de jefe del Mosad (por consiguiente la disponibilidad del puesto).

Que el partido de centro Kadima (ellos fueron los que sacaron a Israel de Gaza) se fusione a una coalición liderada por el Likud, cuyo ministro de defensa es un ex Primer Ministro Laborista (que una vez le ofreció medio Jerusalem a Arafat) es la definición misma de unidad nacional, y refuta el dicho popular de: "Israel está dividido". Por el contrario, "Todos están diciendo lo mismo", explicó un miembro de la Kneset, "aunque puede haber una diferencia en el tono".

Por supuesto, Netanyahu y Shaul Mofaz (de Kadima) ofrecieron razones más prosaicas para su fusión: obligar el servicio nacional para la ahora exenta juventud ortodoxa, cambiar la ley de elecciones para reducir la desproporcionada influencia de los partidos minoritarios y buscar negociaciones con los palestinos. Pero Netanyahu, el primer Primer Ministro del Likud en reconocer un estado Palestino, no necesitaba a Kadima para entrar en las charlas de paz. Él ha estado esperando por dos años que Mahmoud Abbas se sentara a la mesa. Abbas no lo ha hecho. Y no lo hará. Nada cambiará en ese aspecto.

Lo que sí cambia es la posición israelí respecto a Irán. La sólida coalición demuestra la disponibilidad política de Israel a atacar, si es necesario (su disponibilidad militar no está en duda).

Quienes le aconsejan a Israel sumisión, resignación o simplemente paciencia infinita ya no pueden desestimar la dura postura de Israel catalogándola como 'el trabajo de derechistas incorregibles'. No con un gobierno que ahora representa al 78 por ciento del país.

Netanyahu perdió el derecho a las elecciones de septiembre que le hubieran dado cuatro años más en el poder.

En cambio, eligió una coalición nacional que garantiza 18 meses de estabilidad, 18 meses durante los cuales, si el mundo no actúa para frenar a Irán (ya sea por diplomacia u otro motivo), Israel lo hará.

Y no será el trabajo de un hombre, de un partido político o de una postura ideológica. Sino que, al igual que en 1967, será el trabajo de una nación.


FUENTE:
RADIO JAI-KRAUTHAMMER-UNIFICACIÓN-18/03/13

REFLEXIÓN:

Según Debka, en este momento no hay ningún portaaviones norteamericano en el Golfo Pérsico, puede ser una forma del gobierno de Obama para no estar involucrado en lo que puede pasar próximamente o bien no los considera necesarios para un posible ataque. Más aún, quizá no quiere exponerlos a una represalia iraní que estarían a buen tiro en el Golfo.

Estados Unidos es el único que tiene bombas muy pesadas que pueden llegar a la profundidad que desee y serían lanzadas desde el aire, no obstante, todo lo que ha hecho Obama es buscar el diálogo y aplicar sanciones como solución para el conflicto que presenta un Irán nuclear que no acepta ningún acuerdo. Si realmente no tuviera más remedio encontraría la forma de que pareciera ser una represalia y no un ataque, para que no intervinieran Rusia o China. Y éstos, aunque supieran la verdad, no se verían obligados a lanzarse en un enfrentamiento con EE.UU. a causa de un testarudo Irán.

La situación es confusa, un gobierno de emergencia en Israel y la próxima visita de Obama. ¿A qué va? ¿A desalentar un ataque o a ajustar algunos nudos?

Mientras, Irán pide a Interpol que se levanten las capturas de los acusados por Argentina sobre la causa AMIA. Pero ya sabíamos que esto iba a ocurrir para beneficio de Irán.

Parecería que no va a faltar mucho para que veamos el desenlace de una situación cada día más insostenible entre quienes quieren una solución pacífica y la otra parte, que actúa como si su seguridad no estuviera en riesgo. Lo es para Estados Unidos y mucho más para Israel; Obama y el pueblo americano no quieren arriesgar a sus jóvenes, Israel no tendría más remedio.

ANA

lunes, 20 de junio de 2011

866 - KRAUTHAMMER - LA ASIMETRÍA EN LA NEGOCIACIÓN ÁRABE-ISRAELÍ


OBAMA TRAICIONA A ISRAEL

Por CHARLES KRAUTHAMMER

Para una región que necesita buenas propuestas que ayuden a obtener la paz con inteligencia e imparcialidad, algún día:

¿Ayudó Obama? ¿Y la Comunidad Internacional? En este texto encontramos la veracidad que hace falta para entender por qué todos no han hecho más que complicar las cosas.

ANA


En cada negociación árabe-israelí se da una asimetría fundamental: Israel cede territorio, bien tangible donde los haya, mientras que los árabes se dedican a hacer promesas que pertenecen al orden de lo efímero.

Tradicionalmente, Estados Unidos se dedicó a apurar a Israel a que asuma riesgos en pro de la paz. A cambio, se comprometió a velar por la seguridad y las necesidades diplomáticas del Estado judío.

Al amparo de garantías tan solemnes, Israel procedió a retirarse de Gaza. Para reducir riesgos, el presidente George W. Bush prometió que América apoyaría que Israel absorbiera los principales bloques de asentamientos en cualquier acuerdo de paz, se opondría a la vuelta a las fronteras de 1967 y seguiría firme en su rechazo al denominado derecho de retorno de los palestinos.

Durante dos años y medio, la Administración Obama se negó a reconocer y refrendar tales garantías. Y el otro día, con su intervención en el Departamento de Estado, el presidente las dejó, definitivamente, de lado  ya que proclamó que el conflicto árabe-israelí debe resolverse sobre la base de las líneas de 1967 y “con intercambios mutuamente acordados”. Nada nuevo en esto, dijo Obama tres días más tarde. “Por definición, eso quiere decir que las propias partes -israelíes y palestinos- negociarán una frontera diferente” a la de 1967.

Pues no. No quiere decir eso. Ni nada que se le parezca. “Mutuamente” significa que ambas partes deben estar de acuerdo. ¿Y si no lo están? Entonces, por definición, volvemos a las líneas de 1967. Tampoco se trata de una mera disputa teórica. En tres ocasiones se ofreció a los palestinos esa misma fórmula, 1967 + intercambios: en Camp David (2000), en Taba (2001) y en las negociaciones que celebraron Olmert y Abbas en 2008. Y siempre respondieron diciendo "no" y abandonando las negociaciones. Hoy siguen en lo mismo: en las líneas de 1967. De hecho, en septiembre acudirán a las Naciones Unidas con el objetivo de persuadir al mundo que las ratifique instaurando un Estado palestino en las fronteras del 67. Cero intercambios.

Fíjese de qué forma minó Obama la posición israelí. Exige a Israel que emprenda las negociaciones renunciando, de antemano, al territorio que conquistó en 1967, su única moneda de cambio.

Recuerde que la demarcación del 67 atraviesa la propia Jerusalén. Así que, para empezar, el punto de partida daría por hecho que el Muro de las Lamentaciones y hasta el Barrio judío de Jerusalén son palestinos, territorio no israelí, por el que Israel debería negociar.

La mera idea que el Barrio judío de Jerusalén y el lugar más sagrado para el judaísmo sean extraños a Israel es absurda. Y el sostener que, para conservarlos, Israel debe renunciar a otras porciones de su territorio es algo grotesco.

Obama también cambió las reglas del juego en lo relacionado con el denominado "derecho de retorno". Inundar Israel con millones de árabes supondría la destrucción del único Estado judío del mundo y la creación del vigésimo tercer Estado árabe y el segundo palestino (ahí está Jordania), que no es, en verdad, lo que queremos decir cuando hablamos de “la solución de los dos Estados”. Esa es la razón por la que Washington se opuso siempre, y con firmeza, a ese derecho.

En su intervención en el Departamento de Estado, Obama se negó a reafirmar tal postura, y volvió a hacerlo tres días después, en un discurso rectificatorio. En vez de modificar, lo que hizo Obama fue decir que Israel tiene que negociar con los palestinos el derecho de retorno después de haberles cedido hasta el último centímetro de territorio. Díganos, señor Obama, ¿negociar con qué?

FUENTE: CIDIPAL-OBAMA TRAICIONA-31/05/11

FUENTE: LIBERTAD DIGITAL

ARTÍCULO DE FONDO RECOMENDADO:

CIDIPAL: RECONOCIMIENTO PREMATURO DEL ESTADO

CONCLUSIÓN:

"Si el objetivo de la comunidad internacional es producir un final real y duradero del conflicto debería alentar un acercamiento bilateral de común acuerdo. Las iniciativas impuestas de manera unilateral llevarán a las partes (no a aproximarse sino) a alejarse aun más."

martes, 13 de julio de 2010

624 - KRAUTHAMMER - EL ERROR DE OBAMA


THE FOLLY OF DEMANDING A SETTLEMENT FREEZE AS A REQUIREMENT FOR NEGOTIATIONS (ESPAÑOL)

LA LOCURA DE EXIGIR UNA CONGELACIÓN DE LOS ASENTAMIENTOS COMO UN REQUISITO PARA LAS NEGOCIACIONES.

Por CHARLES KRAUTHAMMER
(*)


(TRADUCCIÓN LIBRE DE ANA)

Ya hemos tenido un retraso de un año en las conversaciones porque Obama interpuso la cuestión de los asentamientos en un primer lugar.

Recuerden, durante 17 años, desde Oslo, los palestinos y los israelíes negociaron directamente, sin que hubiera un congelamiento de los asentamientos. Los palestinos nunca lo exigieron como una condición previa.

Viene Obama y exige la congelación de los asentamientos. Los israelíes dicen, ¿por qué debemos hacer concesiones preventivas por adelantado? Los palestinos no han hecho ninguna. Y los palestinos responden y dicen: "Bueno, si los estadounidenses están exigiendo una congelación de los asentamientos, nosotros también vamos a exigirlo. Y de hecho, ni siquiera vamos a hablar con los israelíes hasta que haya una congelación de los asentamientos."

Esto es absurdo. Es por eso que hemos tenido un año con palestinos esencialmente boicoteando esas negociaciones.

Así, pues, Netanyahu elabora una estratagema, un compromiso en el que está de acuerdo en una moratoria de diez meses para un congelamiento fuera de Jerusalén. Y luego, de repente, Obama vuelve ahora a imponer una nueva condición de un congelamiento en Jerusalén que ningún gobierno israelí jamás aceptará.

Jerusalén es la capital israelí. Todo el mundo entiende que en un acuerdo (de paz definitivo), estos barrios del este de Jerusalén -de los que estamos hablando y donde se está construyendo, así como el barrio judío de Jerusalén- van a estar dentro del estado judío bajo cualquier entendimiento o acuerdo.

Por ejemplo, en los parámetros de las negociaciones de Clinton de hace una década (en Camp David), ellos estarían incorporados a Israel.

Por lo tanto, ningún israelí va a aceptar una concesión preventiva que impida que los judíos puedan vivir en esta zona del este de Jerusalén. Así que a menos que Obama cambie de posición, nuevamente las conversaciones están estancadas debido a un error garrafal de parte de esta administración.

Todo el mundo quiere negociaciones. Inadvertidamente esto las socava.

Sobre cómo Israel fue tratado por el presidente Obama durante la visita de Netanyahu:

Hay una llamativa rareza aquí. Este es un presidente que le hace una profunda reverencia al rey de Arabia Saudita, que está en una foto instantánea con el dictador de Venezuela, pero que no permitiría prensa cuando tiene una reunión con el primer ministro de la única democracia en Medio Oriente y el más fuerte aliado norteamericano en la región.

De verdad que es raro.

FUENTE:
M&T-KRAUTHAMMER-FOLLY DEMAND-10/07/10

(*) Charles Krauthammer

Columnista independiente norteamericano, ganador del Premio Pulitzer y comentarista político. Su columna semanal aparece en el Washington Post que es distribuida en más de 200 periódicos y demás medios, entre otras contribuciones.


COMENTARIO:

Lo mejor es enemigo de lo bueno. La posición de Obama de que haya un acuerdo palestino-israelí durante su mandato, presentando opciones donde Israel haga concesiones para que los palestinos se allanen a conversaciones para un acuerdo de paz, sólo logra que los palestinos exijan más de lo que nunca pretendieron. Y se ponen más duros. Israel elabora una aceptación limitada en el tiempo para complacer a un aliado que cree que esa política puede producir una buena disposición de la otra parte, pero en realidad la ha empeorado. Israel no cederá Jerusalén y sólo está envalentonando a la dirigencia palestina.

Pero Jerusalén no será negociada, ambas partes lo saben y si bien lo tenían claro antes de Obama, ahora se ha puesto sobre el tapete y se ha abierto una nueva brecha.

Dan que pensar las actitudes de Obama, dice que apoya a Israel pero alienta a los palestinos con nuevas propuestas como ésta que obstruye cualquier posibilidad de entendimiento entre las partes. Además de varias actitudes ofensivas que ha tenido para con Israel y su primer ministro, ésta entre otras (1).

Un acuerdo con esta dirigencia palestina, que enseña a su gente que Israel es parte de su sueño palestino, que glorifica a sus terroristas y que impone precondiciones para las conversaciones, no augura, por ahora, ninguna posibilidad de entendimiento. La realidad impone que el sólo el tiempo y el pragmatismo (2) logrará un acuerdo posible.

Y quizá ocurrirá mucho después que Obama ya no esté complicando las cosas.

ANA


(1)
451 - ¿OBAMA MERECE EL NÓBEL DE LA PAZ?

Hablando por teléfono con Netanyahu, foto que dice mucho a los árabes.

(2)
478 - ELYAKIM HAETZNI SOBRE LA PAZ

domingo, 11 de enero de 2009

257 - PARA LOGRAR LA PAZ CON GAZA


DOS POSIBLES DESENLACES PARA ISRAEL

Bajo enorme presión internacional, el gobierno de Ehud Olmert ha empezado a dar muestras de ser receptivo a un plan de alto el fuego franco-egipcio. Ese sería un error terrible.


Decenas de camiones con ayuda humanitaria
cruzaron de Israel a Gaza, como parte de la política
israelí de alivio a la población civil palestina



Por CHARLES KRAUTHAMMER *

Los líderes de Israel han ocultado a propósito sus objetivos bélicos en Gaza. Pero sólo existen dos finales posibles:

a) un cese de las hostilidades de estilo Líbano a ser supervisado por observadores internacionales, o

b) la desintegración del gobierno de Hamás en Gaza.


Bajo enorme presión internacional -incluyendo a un cada vez más vacilante Departamento de Estado norteamericano- el gobierno de Ehud Olmert ha empezado a dar muestras de ser receptivo a un plan de alto el fuego franco-egipcio, consintiendo esencialmente al Final A.

Ese sería un error terrible.

Caería por su propio peso. Contaría con los mismos elementos de la falsa paz del Líbano: una fuerza internacional que renuncia a cualquier uso significativo de la fuerza, un embargo armamentístico bajo el cual las armas fluyen con tranquilidad, y un cese de las hostilidades hasta que el bando terrorista se ha rearmado y está preparado para iniciar la siguiente ronda de hostilidades.

El desarme de Hezbolá en el Líbano promulgado por Naciones Unidas es una farsa reconocida. Los efectivos extranjeros no sólo no han impedido el rearme masivo de Hezbolá. Su presencia misma hace imposible que Israel tome cualquier acción militar preventiva, a fin de no alcanzar accidentalmente al vigilante belga de fronteras de casco azul.

La “comunidad internacional” presiona a fondo ahora para imponer una reproducción en Gaza de esa charada. ¿Alguien puede imaginarse que unos inspectores internacionales van a arriesgar sus vidas para evitar el contrabando de armas? ¿Para detener a terroristas? ¿Tomando parte en refriegas con equipos lanzacohetes que atacan a civiles israelíes al otro lado de la frontera de Gaza?

Por supuesto que no. Se seguirán introduciendo armas de contrabando. Se construirán fortificaciones más seguras y profundas con vistas a la siguiente ronda. Mezquitas, escuelas y hospitales serán utilizados de nuevo para almacenar armas y como refugios de terroristas. ¿Cree usted que los "pacificadores" franceses van a registrarlas?

Lo cual es el motivo de que el único resultado aceptable de esta guerra, para Israel y para el mundo civilizado, es el Final B: la desintegración del gobierno de Hamás. Ya está en marcha.

No tiene que ver con matar a cada pistolero de Hamás. No es posible, ni es necesario. Los regímenes no gobiernan físicamente dominando a cada ciudadano en su entorno, sino haciendo que la mayoría acepte su autoridad. Eso es lo que sostiene a Hamás, y eso es lo que es objeto ahora de un asalto masivo.

La dirección de Hamás no sólo está seriamente tocada sino abiertamente humillada. Los grandes guerreros que animan a los demás al martirio se esconden bajo tierra incomunicados casi por completo. Patentemente incapaces de proteger a su propio pueblo, suplican ayuda exterior, no recibiendo a cambio sino palabras de sus hermanos iraníes y árabes. ¿Y quién proporciona realmente los pasillos de ayuda humanitaria a los civiles palestinos? Israel.

En los cuatro primeros minutos de esta guerra, las Fuerzas Armadas de Israel destruyeron 50 objetivos, abatiendo prácticamente todo instrumento y símbolo del gobierno de Hamás. Los imponentes líderes de Gaza eran marginados y quedaban impotentes, dejando a su pueblo a su suerte. En tales momentos, los regímenes son extremadamente vulnerables a perder lo que los chinos llaman el mandato divino, la sensación de legitimidad que sustenta toda forma de gobierno.

La caída del gobierno de Hamás en Gaza está al alcance, pero sólo si Israel no cede a las presiones de detenerse ya. Derrocar a Hamás no requiere una reocupación israelí permanente. Una fuerza internacional de transición llegaría a la zona para despejar inmediatamente el camino al retorno de la Autoridad Palestina, el gobierno legítimo cuyas fuerzas serán mucho menos delicadas que los efectivos europeos a la hora de imponer el orden en Gaza.

La desintegración del gobierno de Hamás en Gaza supondrá un golpe devastador al rechazo palestino a la existencia de Israel, que desde la toma de control de Gaza por parte de Hamás ha sido "el caballo de batalla" predominante en la política de los palestinos. Será un golpe devastador para Irán en calidad de patrono de los movimientos islamistas radicales de toda la región, en particular tras la derrota y marginación del satélite Sadrista de Irán que era Irak. Animaría a los estados árabes moderados a continuar la confrontación junto a Estados Unidos contra Irán y sus brazos. Y manifestaría el irreemplazable valor estratégico de Israel para Estados Unidos a la hora de contener y poner coto a las ambiciones regionales de Irán.

Olmert tuvo oportunidad en el Líbano. La echó a perder. Ahora tiene una infrecuente segunda oportunidad. La criminal teocracia perturbada de Gaza -apenas cuatro días antes del enfrentamiento, el parlamento de Hamás aprobaba una atroz legislación basada en la Sharia, legalizando, entre otras sutilezas, la crucifixión- está al borde del abismo. Puede ser derrocada, pero solamente si Israel está dispuesto -y se le permite- rematar la verdadera misión de esta guerra. Para el Departamento de Estado de Bush, en su último acto de la función, evitar eso con la prematura imposición de un alto el fuego no sólo sería autodestructivo sino vergonzoso.

FUENTE: DIARIO DE AMÉRICA/Washington Post Writers Group


* El Dr. Charles Krauthammer (Nueva York, 1953) obtuvo su Licenciatura en Ciencias Políticas y Economía en McGill University de Montreal y su Doctorado en Medicina de la Universidad de Harvard. En 1978 abandonó su práctica de la medicina para dirigir el planeamiento en investigaciones psiquiátricas para la administración Carter y comenzó a escribir para la revista The New Republic. Actualmente cuenta con una columna semanal en el Washington Post y es colaborador frecuente de las revistas Time y The Weekly Standard. Además es comentarista político de la cadena Fox News.


COMENTARIO:

Si Israel detuviera su ataque contra Hamás ocurriría lo mismo que después de la guerra del Líbano. Hezbolláh no sólo no aceptó desarmarse sino que las fuerzas que debían impedir que se rearmara no pudieron evitarlo. Hamás no actuó contra Israel solamente sino contra su propio pueblo y lo condujo a este desastre. La gente de Hamás debería retirarse a tiempo y dejar sus fantasías para siempre porque Israel no será vencido y no creo que ahora pueda volver a equivocarse.

Un sabio puede sentarse sobre un hormiguero pero sólo un estúpido se queda sobre él.