sábado, 13 de junio de 2009

372 - EL FRACASO DEL VOLUNTARISMO


EL ALTO COMISIONADO DE OBAMA

Por CAROLINE GLICK




(TRADUCCIÓN LIBRE DE ANA)

Antes de su actual viaje a Medio Oriente, el enviado a la región del Presidente estadounidense Barack Obama, George Mitchell, hizo lo que podría ser interpretado como un paso positivo en dirección a Israel. Hablando el lunes con los periodistas, Mitchell dijo que él y Obama desean reiniciar inmediatamente negociaciones de paz entre Israel y los palestinos.

La razón por la que el pronunciamiento de Mitchell pudo haber sido interpretado como una movida en dirección de Israel es porque hasta que él hizo su llamado para las negociaciones, los pronunciamientos sobre Israel y los palestinos por el presidente y sus asesores senior han dado la impresión uniforme que Estados Unidos ya no favorece un acuerdo negociado del conflicto palestino con Israel. A través de su enfoque obsesivo acerca de las construcciones en Judea y Samaria, Obama y sus asesores han enviado a los líderes regionales el mensaje que ellos definen su rol aquí no como mediadores, sino como agentes de los palestinos en contra de Israel. En consecuencia, lejos de darles el sentido de que ellos buscan un acuerdo de paz que sea aceptable tanto para los israelíes como para los palestinos, han convencido a ambos -lo mismo que a muchos del mundo árabe- que Estados Unidos se propone coaccionar a Israel para que acepte un acuerdo que sacrifica la seguridad y las necesidades nacionales de Israel en el altar de las ambiciones maximalistas palestinas.

Esta es la visión que el líder de Fatah y presidente putativo de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, expresó en su entrevista con el Washington Post el mes pasado, antes de su visita a Obama. Tal como lo dijo Abbas, los americanos "pueden usar su peso con cualquiera alrededor del mundo. Hace dos años ellos usaron su peso sobre nosotros. Ahora ellos deberían decirles a los israelíes, ´Ustedes deben cumplir con las condiciones´." Abbas agregó que él "esperará a que Israel congele los asentamientos", y eso hasta que él reciba esta y otras concesiones israelíes, "...nosotros no podemos hablar con nadie".

En otras palabras, a la luz de la evidente hostilidad de la administración y su postura inflexible hacia Israel, Abbas no ve razón alguna para negociar nada con los israelíes. De la misma forma, también el líder del Hamás, Khaled Mashaal, dejó en claro el martes que él ve a la administración de Obama como un aliado potencial para su movimiento jihadista y genocida controlado por Irán. Mashaal tiene cuatro buenas razones para ver las cosas de esta manera.

En primer lugar, en su discurso de El Cairo, Obama aceptó el punto de vista árabe que Israel es una entidad extranjera en Medio Oriente, que debe su legitimidad al genocidio del pueblo judío europeo realizado por los europeos en Europa, y que tiene el apoyo moral de los esclavistas blancos de la América sureña de la preguerra.

Segundo, Obama ha prometido $ 900 millones de fondos de los contribuyentes americanos para la Gaza controlada por el Hamás y está presionando a Israel para que apoye a Gaza económicamente, a pesar del hecho que Hamás continúa atacando el sur de Israel con cohetes, y para expandir y diversificar sus arsenales.

Tercero, la administración de Obama está abandonando la tentativa de su predecesor de aislar a Hamás presionando a Fatah y a Egipto para que le ofrezcan a Hamás una total asociación en un gobierno de unidad Fatah-Hamás, que podría trabajar para fortalecer la legitimidad internacional de Hamás.

Finalmente, en vista del silencio de la Casa Blanca después del intento de ataque sobre las FDI por un grupo terrorista afiliado a Hamás en Gaza, Mashaal está operando bajo la impresión que nada de lo que haga Hamás disuadirá a Washington de su curso de colisión con Israel. Con Obama a cargo, Hamás cree que puede atacar a Israel con impunidad.

De modo que ahora que israelíes y palestinos se unieron en su creencia que Obama está buscando una lucha con Israel en lugar de negociar un acuerdo, fue alentador escuchar que Mitchell está planeando forzar a los palestinos a sentarse a la mesa de negociaciones con el gobierno del Primer Ministro Benyamin Netanyahu.

Lamentablemente, a las pocas horas de su llegada a Israel el martes, fue claro que las declaraciones de Mitchell sobre las negociaciones fueron nada más que un efecto. Mitchell reiteró que Estados Unidos no tiene en absoluto la intención de cambiar de opinión en sus inflexibles posiciones que ninguna construcción judía, en ninguna parte más allá de las líneas del armisticio de 1949, es legítima; que Israel debe comenzar a moverse para la expulsión masiva de los judíos de Judea y Samaria: y que las FDI deben recortar drásticamente sus operaciones de contraterrorismo en Judea y Samaria. Es decir, Mitchell demostró que lo mismo que los palestinos y los sauditas, la idea de la administración de Obama para resolver el conflicto de los palestinos con Israel implica una completa rendición israelí a todas las exigencias árabes (y ahora americanas), mientras entregamos nuestra seguridad a la compasiva misericordia de los terroristas palestinos.

Más alarmante que las posiciones de Mitchell son las órdenes específicas de Obama. A diferencia de previos enviados presidenciales que venían a Israel cada pocas semanas y luego desaparecían cuando la realidad probaba que era más fuerte que sus fantasías de paz. Obama ordenó a Mitchell tirar la realidad a los cuatro vientos y establecer un puesto de comando permanente en Jerusalén, directamente subordinado a la Casa Blanca.

Para cumplir con su mandato, Mitchell citó a cuatro ayudantes todos conocidos por su abierta simpatía por los palestinos y su hostilidad al gobierno de Netanyahu. Ellos son: Mara Rudman, del Centro para el Progreso Americano financiado por George Soros; Tte Gen. Keith Dayton, quien está organizando ahora un ejército de Fatah en Jordania y que recientemente reconoció que volverá las armas financiadas por América en contra de Israel, en pocos años, si Israel se rehúsa a establecer un estado palestino libre de judíos en Judea y Samaria; Fred Hoff, uno de los más grandes campeones del acercamiento entre EE.UU.-Siria y de una rendición israelí de los Altos del Golán; y David Hale, el arquitecto de la actual política estadounidense de reconstruir al ejército libanés infectado por el Hezbollah. Hale estará permanentemente estacionado en Jerusalén en una gran oficina que alojará a la operación de Mitchell.

Aparte de supervisar a sus ayudantes, Mitchell también estará a cargo de conducir un nuevo programa administrativo dirigido a minar la habilidad de Israel para tomar decisiones militares y de inteligencia independientes. En el 2008, cuando el asesor de Seguridad Nacional de Obama, Gen. Jim Jones, sirvió a la entonces secretaria de estado, Condolezza Rice, como asesor especial sobre temas de seguridad israelí-palestinos, escribió un informe pidiendo a Estados Unidos que evaluara cuáles eran los intereses de seguridad "reales" de Israel en Judea y Samaria y pidió limitar el apoyo de Estados Unidos a Israel para llenar esos intereses necesariamente mínimos. El informe de Jones, que rechazó todos los reclamos israelíes en Judea y Samaria y le quitó importancia al significado estratégico del rechazo palestino al derecho de existir de Israel, fue visto como profundamente hostil hacia Israel y el gobierno de Olmert prevaleció en la administración de Bush para ponerlo a un lado.

Sin embargo, no es así hoy día. Obama comparte la visión de Jones que la percepción de Israel de sus necesidades de seguridad son exageradas. Como Obama lo dejó en claro en sus discursos en El Cairo y Buchenwald, él piensa que Israel sufre de una paranoia inducida por el Holocausto que causa que equivocadamente crea que Abbas y los iraníes quieren borrarlo del mapa. Según la visión de Obama, los temores de Israel pueden ser manejados y que se puede trabajar para una paz en Medio Oriente tomando Estados Unidos el control de las evaluaciones de seguridad de Israel, de sus operaciones militares y de inteligencia y de sus políticas. Con este fin y en línea con el informe de Jones del 2008, según el Yediot Aharonot del último viernes, la administración está construyendo una infraestructura diseñada para impedir a Israel ejercitar juicios independientes acerca de sus desafíos estratégicos y tácticos, negándole la habilidad de asegurar sus intereses sin el involucramiento y consentimiento de Estados Unidos.

Se informa que dicha infraestructura incluye a miembros de cada cuerpo de seguridad, política exterior e inteligencia. Estos funcionarios estarán estacionados en Israel y reportarán a Mitchell quien a su vez informará a Jones y a Obama. Cada funcionario será asignado para coordinar con las contrapartes israelíes en organizaciones espejo incluyendo las FDI, el Shin Beit, el Mossad, la policía y cada otro cuerpo relevante israelí.

Puesto que no hay para Israel una forma amable de rechazar esta efectiva tentativa estadounidense para subvertir su capacidad de tomar decisiones independientes, el más urgente dilema que el gobierno de Netanyahu debe resolver es cómo manejar este nuevo supremo cuartel general de Mitchell en Jerusalem. Para tratar este asunto el gobierno debe ser claro acerca de lo que desea lograr de sus relaciones, específicamente con Mitchell, y con la administración de Obama en general.

Como a la fecha el trato de la administración de Obama hacia Israel muestra claramente, el Presidente y sus asesores no tienen intención de comprometer sus posiciones de línea dura con respecto a Israel. La administración está construyendo su cuartel general supremo en Jerusalem para permitirle a Mitchell actuar como un gobernador colonial y confrontar a los judíos nativos rebeldes, no para romper un trato con nosotros.

Por su parte, Israel no tiene nada que ganar y mucho para perder con una abierta y prolongada confrontación con Washington. Por lo tanto, el objetivo de Netanyahu para lidiar con Mitchell debe ser doble: debe buscar evitar una fea pelea con la Casa Blanca y debe hacerlo mientras cede lo que no sea substancial al puesto de comando de Mitchell.

Hoy Netanyahu espera claramente lograr este objetivo mostrando gran respeto por Mitchell. El martes se informó que él dedicó cuatro horas completas de su agenda a las charlas con Mitchell y sus ayudantes.

Aunque comprensible, la buena voluntad de Netanyahu para seguirle la corriente a Mitchell es una receta para el desastre. Netanyahu no puede permitirle a Mitchell mantenerlo ocupado a él o a sus ministros senior por horas, cada vez, en discusiones infructuosas acerca de las fantasías de paz de Obama, o qué serie de "gestos" suicidas israelíes podrían calmar el hambre de la administración de Obama por una confrontación. Rotundamente, el Primer Ministro de Israel tiene mejores cosas que hacer con su tiempo. Además, Netanyahu no puede rebajar su cargo subordinando su agenda a los caprichos de un mero enviado presidencial.

Por lo tanto, como primero lo sugirió en enero el ex embajador de Estados Unidos en la ONU, John Bolton, durante su visita a Israel, Netanyahu debe elegantemente quitarse a sí mismo de la órbita de Mitchell.

Con este fin, en su discurso político del domingo en el Centro Begin-Sadat de la Universidad Bar Ilan, Netanyahu debería anunciar que en interés de promover la cooperación con Estados Unidos y para avanzar en las perspectivas de paz, está designando a un Enviado Especial del Primer Ministro para el Enviado Especial Presidencial de Obama. Este enviado -y su staff exageradamente abultado- estaría a cargo de manejar todos los contactos con Mitchell y su staff y reportar todas sus sugerencias a Netanyahu para su consideración.

El enviado especial de Netanyahu debería ser una persona senior en quien él implícitamente confía. Los principales candidatos para esa posición serían el Embajador Dore Gold -quien sirvió como Embajador ante la ONU durante el primer término de Netanyahu como Primer Ministro- y el ex Ministro Natan Sharansky -a quien Netanyahu nombró como Director de la Agencia Judía-. Cualquiera de ellos sería más que capaz de desviar respetuosamente la presión de Estados Unidos sobre Netanyahu con respecto al tema palestino y así liberarlo para que el Primer Ministro pueda atender a la amenaza iraní.

Y eso es todo al respecto. A la postre Netanyahu tiene tres principales desafíos que debe enfrentar para poder proteger exitosamente a Israel en los próximos años. Debe impedir que Irán obtenga armas nucleares. Debe asegurar los intereses nacionales y estratégicos de Israel en Judea y Samaria y la exclusiva soberanía israelí en Jerusalén. Y debe hacer lo que pueda para evitar una abierta ruptura con Washington.

Al enviar a Mitchell a Jerusalem, Obama está tratando de impedir que Netanyahu alcance ninguno de estos objetivos. Sólo neutralizando a Mitchell Netanyahu liberará su agenda para lidiar con ellos.

JWR contributor Caroline B. Glick is the senior Middle East Fellow at the Center for Security Policy in Washington, DC and the deputy managing editor of The Jerusalem Post.

FUENTE: JWR

COMENTARIO:

El domingo Netanyahu dará un discurso que fijará las pautas con las que se manejará el Estado de Israel para los próximos años. Como dice este artículo los desafíos son muy grandes, pero nunca fue fácil para Israel el camino que tuvo que recorrer para ser lo que es hoy, un pequeño país con una democracia enorme rodeado de países enormes con poca o ninguna democracia. Es todo un logro y difícilmente vuelva a cometer los errores del pasado, confiar en que ceder es una solución ante quienes no desean la paz, ni un estado propio pacífico.

Siempre se dijo que Estados Unidos necesita de Israel tanto como Israel necesita de Estados Unidos, son aliados por necesidad y hasta ahora sus pautas culturales eran las mismas. El caballito de batalla de los estados que circundan a Israel era que lo consideraban el "pequeño Satán", el amigo del enemigo. Tal parece que no lo era tanto, los gobiernos cambian y así cambian sus políticas.

Me parece que el tan admirado nuevo presidente de los Estados Unidos está cometiendo un error de apreciación, quizás piense que Israel es Granada o alguna otra república bananera a quien se le puede dar órdenes, porque cree saber mejor que los israelíes qué es lo que más conviene para alcanzar la paz.

Entre sus promesas estaba cerrar Guantánamo, ahora manda a los prisioneros a Europa porque no puede recibirlos en territorio estadounidense. También estaba mostrar la documentación que había allí, no puede hacerlo "por razones de estado". Recién van cinco meses de mandato, quién sabe cuantas cosas más que prometió no podrá cumplir.

Está por hacer con los musulmanes que viven en Estados Unidos lo que se les permitió hacer en Europa, donde ahora no pueden encontrar una solución para la violencia que impera y los nativos optan por emigrar a otros países más seguros, como Australia, donde no se les permite avanzar con su cultura primitiva. Lo hacen los holandeses, lo están haciendo los franceses que huyen como pueden del país más admirado del mundo. Nadie se iría de Francia si pudiera elegir quedarse, pero la situación se ha vuelto insostenible. España les ha abierto las puertas y no tardará mucho en caer.

¿Y América? ¿Cuánto tiempo le llevará darse cuenta del abismo en el que caerá?

Todo indica que Obama está cometiendo el mismo error que el resto de Europa, ayudar al pueblo palestino ha sido contraproducente, les han hecho creer a los violentos que tienen razón y ahora más que nunca exigirán lo que Israel no les dará y el enfrentamiento subsistirá.

Las políticas que se sustentan en el voluntarismo no dan resultado, la realidad tarde o temprano se impondrá y no será Israel solamente quien va a pagar los errores de las grandes potencias. La paz se obtiene con acuerdos entre gente civilizada no con individuos primitivos a los que se los asciende de categoría cuando todo lo que han sabido hacer en 61 años es destruir vidas y bienes. Y no hay que adivinar qué pretenden porque dicen lo que piensan y hacen lo que dicen. No solamente en Medio Oriente, en Europa, en todos lados donde los dejan afincarse. Y también lo harán en Estados Unidos, pronto.

Y no creo que Obama lo ignore, pero todavía el pueblo americano no se ha dado cuenta de lo que el resto del mundo ya está padeciendo. Para que haya alianza de civilizaciones primero debe haber civilizaciones, de lo contrario será un enfrentamiento entre desiguales.

Eso es lo que pasa en Israel y el mundo entero no hizo nada, otra vez, para ayudarlo.

2 comentarios:

  1. Salve Ceasar Imperator, moriture te salutam! Akiva- Jerusalem ciudad capital

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  2. Gracias por tus mensajes, Akiva, que me ayudan a seguir trabajando. Pero vivirán.

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