domingo, 5 de julio de 2009

391 - EE.UU. - SENADOR RESPONDE A OBAMA

SENADOR ABOGA POR LOS DERECHOS ISRAELÍES

Por BARUJ GORDON

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(TRADUCCIÓN LIBRE DE ANA)

(ISRAELNN.COM) Abajo está el texto completo del discurso del Senador Robert Menendez (D-NJ) hablando desde el Senado, el martes 16 de junio, en el que contesta al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, diciendo que "mientras que la Shoa (Holocausto) tiene un rol central en la identidad de Israel, no es la razón de su fundación y no es la principal justificación de su existencia."

RECONOCER LA HISTORIA DE ISRAEL

Por el Senador Robert Menendez (D-NJ).
Del Registro del Congreso. Senado (S6613) 16 de junio, 2009.

TEXTO DEL DISCURSO

SR. MENENDEZ.

Sr. Presidente, el pasado miércoles, a pocas cuadras de aquí, un neo-nazi abrió fuego en el Museo del Holocausto. Mató a un guardia de seguridad y aterrorizó a los visitantes del museo, inclusive a niños de escuela que habían venido a aprender, a expresar simpatía y a rezar.

Ese diabólico acto fue el trabajo de un asesino que hizo conocer muy bien su odio a otras religiones y grupos étnicos. Y fue un recordatorio que la intolerancia, la ignorancia y el antisemitismo aún no han sido derrotados en nuestro mundo. Esta tragedia nos recuerda la necesidad de un sólido entendimiento de uno de los más oscuros episodios en la historia del mundo.

Más que demasiados tergiversan el significado del Holocausto, especialmente con respecto al Estado de Israel y su pueblo. Y más que demasiada gente niega que ocurrió en conjunto, entre la intolerancia, el odio y la maldad. De cara a tal desentendimiento, hoy me siento obligado a defender el rol del Holocausto en la historia de Israel y los desafíos de Israel en prevenir los asesinatos antisemitas para que no sigan ocurriendo. El Holocausto fue el recordatorio más siniestro posible de que el pueblo judío en el exilio estuvo en constante peligro. Y fue un argumento decisivo para saber que el antisemitismo podía aparecer en cualquier lugar, y sus horrores reactivaron súbitamente el apoyo internacional al Estado de Israel.

Pero debemos ser muy claros: mientras la Shoa tiene un rol central en la identidad de Israel, no es la mayor razón detrás de su fundación y no es la principal justificación para su existencia.

La extrema caracterización de esta visión errónea es la siguiente: los potencias de Occidente establecieron Israel en 1948 basados en su propia culpa, a expensas del pueblo árabe que vivía allí. Por lo tanto el actual estado es ilegítimo y debería ser borrado del mapa.

Este argumento inconsistente no es sólo a despecho de la dignidad humana básica pero a puro despecho de la historia. Es un desafío a la historia antigua como está escrita en los textos bíblicos y a través de evidencia arqueológica, e ignora la historia de las últimas centurias. Por lo que está en riesgo, vale la pena revisar esta historia en detalle, y permítanme hacer un modesto intento en una muy amplia visión general.

Ha habido continuidad de presencia histórica judía en Tierra Santa por miles de años. Gobiernos y reyes judíos se establecieron, varios milenios atrás, en esa área que es ahora Israel. Después de incalculables años de soberanía judía, con base en Jerusalem, la tierra del pueblo judío cayó repetidamente en manos de asirios, persas, griegos, romanos y muchos otros. Los judíos fueron repetidamente masacrados y expulsados, y la partida de tantos de la tierra que ellos siempre llamaron hogar se convirtió en una diáspora sin paralelos. Desde el siglo 16 hasta principios del siglo 20, la tierra que es ahora Israel estuvo bajo control de un lejano califato otomano con base en Estambul y, durante este tiempo tanto como anteriormente, muchos judíos volvieron a su hogar ancestral.

El Imperio Otomano colapsó después de la Primera Guerra Mundial y el tratado otorgó a Gran Bretaña un mandato sobre el área entonces conocida como Palestina. La Liga de las Naciones avaló y esclareció este mandato en 1922, requiriendo a Gran Bretaña reconstituir un hogar nacional judío dentro del territorio que ellos controlaban, de acuerdo con la declaración hecha por el Secretario de Exteriores Británico, Balfour, en 1917, haciendo de la restauración de las comunidades judías en el área un tema de ley internacional. Para la época en que la Segunda Guerra Mundial había terminado, había más de 600.000 judíos viviendo en el Mandato Británico de Palestina.

En 1947, las Naciones Unidas aprobaron el plan de partición del territorio en dos estados, uno árabe y uno judío. La Agencia Judía aceptó el plan. Los árabes no. El 14 de mayo de 1948, el estado de Israel declaró su independencia. El 15 de mayo cinco naciones árabes declararon la guerra. A pesar de estar rodeado por todos lados, Israel prevaleció y expandió sus fronteras, proporcionando una pequeña medida de seguridad contra los ataques que estaban seguros que ocurrirían, y que ocurrieron. Entonces, para ser claros, los más de 700.000 palestinos que dejaron Israel eran refugiados de una guerra instigada por gobiernos árabes, empeñados en tomar más territorio para sí mismos. Pero los árabes que salieron de Israel después de su fundación moderna no fue la única población desplazada en Medio Oriente. Sumados a los cientos de miles de judíos que dejaron Europa durante y después del Holocausto en el siglo XX, más de tres cuartos de millón de judíos salieron o fueron expulsados de sus hogares en naciones árabes y de Medio Oriente, de ciudades en las que muchas de sus familias habían vivido por casi un milenio. Sus posesiones fueron tomadas y sus medios de vida fueron destruidos, víctimas del nacionalismo y odio hacia Israel.

Varios miles de años de historia llevan a una innegable conclusión: El restablecimiento del Estado de Israel en los tiempos modernos es una realidad política que tiene sus raíces en los tiempos de Abraham. Y ahora la forma de considerar el inconmensurable impacto del Holocausto sobre Israel no es preguntar si el estado hubiera existido en otra circunstancia. Es, por lo menos en un sentido, poder imaginar cómo sería un inclusive más vibrante Israel si no se les hubiera negado a millones la chance de conocerlo. Los ataques sobre Israel se han detenido apenas desde 1948, no solamente ataques por ejércitos sino por individuos, ataques por medio de tanques y terroristas, ataques que han venido en la forma de piedras y en la forma de discursos. Sus enemigos han intentado asesinar a su gente con cohetes y a su carácter nacional con odiosa retórica.

Todavía hoy está rodeado de hostilidad, con su espalda todavía dando al mar. Está rodeado por la hostilidad del Hezbollah en Líbano y el Hamás en la franja de Gaza. Al mirar la amenaza que Israel enfrenta en su frontera sudoeste, un hecho debe ser absoluta, indiscutible e inequívocamente claro: no hay equivalencia moral entre Israel y Hamás. Israel es un estado democrático soberano de 7.5 millones de personas, judíos, musulmanes y cristianos. Hamás es una organización terrorista. Ganó el control de Gaza después que hombres con máscaras de ski libraron batallas armadas contra otra rama del liderazgo palestino. Ellos usaron ese control para lanzar cohetes a niños que dormían en las cercanas ciudades israelíes de Ashkelon y Sderot. Este es el agradecimiento que Israel obtuvo por retirarse de Gaza.

Hamás no reconoce acuerdos que líderes palestinos han alcanzado con Israel en el pasado, no reconoce en absoluto el derecho de Israel a existir, y de hecho está ideológicamente comprometido para aniquilar a Israel. La gente de Gaza ansía libertad y oportunidad pero son rehenes de la sed de destrucción de Hamás. E inclusive hoy, después que las consecuencias de amenazar a Israel se convirtieron claramente en una guerra desastrosa, las armas siguen llegando libremente dentro de Gaza a través de los túneles, Hamás se ha rearmado y está preparándose para el día en que otra vez enfrentará a Israel. Hamás y Hezbollah podrían ser la cabeza de la serpiente cuando se convierten en terrorismo, pero la cola se extiende mucho más lejos. Las armas que usan los terroristas fueron enviadas desde Irán. El dinero que ellos recibieron fue enviado desde Irán. La propaganda terrorista de apoyo a Hamás llamando a la destrucción de Israel fue concebida, producida y transmitida por Irán.

El régimen fundamentalista de Teherán no es sólo una amenaza emergente. No tiene únicamente el potencial de ser una amenaza a la existencia de Israel.
Es una amenaza a la existencia de Israel. Bajo ninguna circunstancia podemos permitir que esa amenaza convencional se convierta en una amenaza nuclear. Especialmente a la luz de la amenaza de Irán y de la amenaza que los extremistas islámicos representan para tantos civiles inocentes alrededor del globo, la importancia de Israel como un aliado estratégico y amigo de Estados Unidos no podría ser más clara. Es difícil exagerar el valor de tener tal incondicional aliado democrático en una parte del mundo tan crítica, un aliado en concurrentes términos de inteligencia, economía, política y cultura. Israel surgió en un desierto de creciente represión, una fuerza de moderación contra fundamentalismos y extremismos. Es un aliado del que podemos depender constantemente y con el que podemos contar que está con nosotros en foros internacionales y en decisiones clave que afectan la protección y seguridad de los americanos alrededor del mundo.

Por más de seis décadas ha sido un socio comercial clave de Estados Unidos y un innovador científico. Nosotros tenemos que agradecer a los ingenieros israelíes por todo, desde los avances en energía solar a la tecnología en telefonía celular y el Messenger Instant AOL. El equipo que estamos usando en Irak para luchar contra el terrorismo y mantener protegidas a las tropas americanas fue desarrollado en Israel. Los tratamientos médicos que estamos usando en los hospitales de Estados Unidos para luchar contra el cáncer, enfermedades del corazón y dolor crónico fueron desarrollados en Israel. Actores nacidos en Israel son estrellas de Hollywood, y un astronauta israelí acompañó a americanos en el espacio. Así que no es sólo en interés de Israel reconocer su historia total, es por interés nacional y por los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos. Es por nuestros intereses recordar en su totalidad el inquebrantable vínculo que nos ha hecho a ambos más fuertes en los últimos 61 años y hacer inequívoco que nuestro compromiso es más fuerte que nunca. Las razones de la legitimidad de Israel no dependen de lo que nosotros decimos en los discursos. Ella se ha hecho a través de la historia. Se hizo a través de los hombres y mujeres que hicieron verde al desierto, por los premios Nóbel ganados, por innovaciones de vanguardia e instituciones envidiables, por las vidas salvadas, la democracia defendida, la paz lograda y las batallas ganadas.

No puede haber una negación del derecho legítimo del pueblo judío de vivir en paz y seguridad en su patria, con la que ellos han tenido una conexión por miles de años. Nosotros podemos y debemos seguir adelante con el proceso de paz y buscar las formas de alcanzar un acuerdo entre todas las partes. Pero no podemos borrar la distinción moral entre tiranía y libertad, y no debemos editar la historia. Si nosotros somos fieles a la historia y seguimos nuestras directrices morales, soy optimista en que las conversaciones pueden llevarnos al entendimiento y resolución de los asuntos muy sensibles, detallados y difíciles que enfrentamos. Las próximas páginas de la historia de Medio Oriente no están condenadas a ser manchadas por una interminable y absurda lucha a muerte. No debe ser de esa manera. Pueblos diferentes de orígenes vastamente distintos han prosperado pacíficamente en Medio Oriente por generación tras generación y su coexistencia puede ocurrir una vez más. Recordemos las palabras del Presidente egipcio Anwar al-Sadat en 1978, cuando aceptó el Premio Nóbel de la Paz, palabras que no mucho antes habrían parecido increíblemente inverosímiles. Él dijo: Pongamos fin a las guerras, reorganicemos la vida sobre la sólida base de equidad y verdad. Y es éste el reclamo... de la gran mayoría de los pueblos árabes e israelí, y en realidad de millones de hombres, mujeres y niños alrededor del mundo que ustedes están hoy honrando. Y estos cientos de millones juzgarán hasta qué punto cada líder responsable de Medio Oriente ha respondido a las esperanzas de la humanidad.

Yo estuve en Israel. Estreché las manos de sus ciudadanos y visité sus lugares sagrados. Sé que en el corazón de los israelíes hay un fuerte deseo por la paz. No podemos nunca perder de vista por qué la paz es tan importante. Después de los inenarrables horrores del Holocausto, el pueblo judío siempre estará conciente que nadie sabe cuál será el giro de la historia y cada día somos concientes que el antisemitismo no se ha ido, ya sea en forma de una bomba incendiaria en una sinagoga francesa, comentarios difamatorios de un funcionario gubernamental en Sudáfrica, o por una muerte sin sentido en Washington D.C. Israel es el único lugar en el mundo, el único lugar donde el antisemitismo puede ser estructuralmente imposible. Es un campo de esperanza donde el miedo puede ser derrotado, una isla como refugio que puede permanecer firme sin importar cuán tormentoso se vuelva el mar de la historia. Por eso debemos mantenerlo siempre seguro y libre.

Estados Unidos no es sólo aliado de un gobierno, sino del pueblo de Israel. Es un aliado de los ideales democráticos de Israel. Es un aliado de su historia, de sus aspiraciones por paz y prosperidad, de su espíritu de si-se-puede, y de su increíble resistencia de cara a las amenazas de todas partes. En ese sentido, nosotros no somos solamente aliados de Israel, somos admiradores, socios y también somos amigos.
Yo planifico hacer todo lo que pueda para comprobar que nosotros sostenemos esta amistad este año, el año próximo y cada año siguiente. Permítanme concluir citando lo que el Dr. Martin Luther King dijo: El arco del universo moral es largo, pero se inclina hacia la justicia. Sabemos que en la búsqueda de seguridad Israel tendrá pruebas en todo el camino, habrá retrasos y habrá peligros demasiado tremendos para decirlos en palabras. Pero nosotros continuaremos el camino que hacemos y continuaremos fieles a los valores que guiaron nuestra jornada, entonces el largo arco finalmente descansará en la tierra de Israel y es una paz justa y duradera que estará a nuestro alcance.

FUENTE: ARUTZ SHEVA - 02/07/09


VIDEO: YOUTUBE - 16/06/09
"Menendez floor speech on Acknowledging Israel's History"
http://www.youtube.com/watch?v=LuOH2YycFP8

COMENTARIO:

Además de su presencia, su actitud corporal, la calmada expresión de sus conceptos, el senador Menéndez ha dado a sus pares una somera clase de la historia reciente de Israel. Creo que fue, más que necesario, imprescindible. Él puso en claro los aspectos que se han desvirtuado recientemente y lo ha hecho de una manera bella y sensible, estos aspectos hacen más verosímil su discurso y fue un placer escucharlo y traducirlo. Ha sido una suerte que Baruj Gordon transcribiera su discurso para poder compartirlo con los hispano hablantes.

Este discurso no sólo tiene el valor de aclarar los aspectos históricos sino de desmitificar la supuesta "resistencia" de los enemigos de Israel, de puntualizar las diferencias que hay entre un estado soberano y la ilegitimidad de sus enemigos, que en estos tiempos se está intentando minimizar.

Reconocer el valor de Israel para las democracias del mundo y ser un aliado estratégico de Estados Unidos en la región era algo que debía ser puntualizado para los representantes del pueblo en el Congreso de los Estados Unidos. Ellos tienen la obligación de comprometerse de la misma forma en que lo hace el Senador Menendez y eso debía ser registrado. Nadie podrá decir que no sabía lo que podía ocurrir.

Y no será sólo responsabilidad de Israel, ni tampoco solamente del mundo democrático, de Estados Unidos en particular, sino que los estados árabes deberán responder ante la historia sobre las posiciones políticas que deben asumir para terminar con estas luchas estériles entre democracia y terrorismo.

Aun para los que no entienden mucho el idioma inglés, ésta es una buena ocasión para comprobar que el idioma no siempre es una barrera infranqueable cuando se dicen las cosas con el corazón.

ANA

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